CIUDAD DE MÉXICO — El cometa de periodo corto 220P/McNaught ha registrado dos explosiones considerables en su trayectoria tras haber superado su perihelio —el punto de mayor proximidad al Sol— el pasado 14 de junio. Dichos eventos incrementaron de manera intempestiva la luminosidad del cuerpo celeste hasta 8 mil veces en junio y 600 veces durante el mes de agosto. El objeto astronómico, que realiza una órbita completa alrededor del Sol aproximadamente cada 5.5 años, se desplaza actualmente en dirección hacia el cinturón de asteroides ubicado entre las órbitas de Marte y Júpiter.
De acuerdo con las proyecciones de la comunidad astronómica, el cometa alcanzará su punto de máxima aproximación a la Tierra el próximo 12 de octubre. En esa fecha, el cuerpo celeste se situará a una distancia de 152 millones de kilómetros del planeta, lo que equivale a 1.017 unidades astronómicas (UA). Para esa jornada se estima que el objeto registre una magnitud aparente de +7.6, cifra similar al nivel de +7.3 alcanzado tras su más reciente estallido de actividad.
Debido a que la escala de magnitud aparente requiere valores menores a +6.5 para que un objeto sea perceptible a simple vista por el ojo humano en condiciones óptimas, la observación del 220P/McNaught requerirá el uso de instrumentos ópticos secundarios, tales como binoculares o telescopios de aficionado. Entre las características visuales del cometa destaca el desarrollo de una coma con tonalidades verde esmeralda.
Actualmente, el cometa atraviesa la constelación de la Ballena (Cetus), la cual resulta observable desde ambos hemisferios y cuya posición favorecerá las condiciones de avistamiento a partir del mes de septiembre en latitudes cercanas al ecuador. Los especialistas destacaron que, en caso de no concretarse su observación durante la presente ventana astronómica, el objeto no volverá a aproximarse al entorno terrestre sino hasta el año 2032.