Apple y la Unión Europea entraron en una disputa pública por el retraso en el lanzamiento del nuevo Siri con inteligencia artificial para usuarios europeos. Mientras la tecnológica responsabilizó a las reglas digitales del bloque, Bruselas rechazó esa versión y aseguró que la decisión corresponde únicamente a la empresa.
El cruce surgió después de que Apple presentara en su conferencia anual de desarrolladores una versión mejorada de su asistente virtual. La compañía informó que la herramienta no estará disponible para usuarios de iPhone y iPad en la Unión Europea cuando se lance a finales de este año, y tampoco dio una fecha estimada para su llegada a ese mercado.
Apple atribuyó la decisión a la Ley de Mercados Digitales, conocida como DMA, una normativa europea que busca impedir que las grandes plataformas tecnológicas limiten la competencia. Según la compañía, la interpretación de Bruselas obligaría a permitir que otros asistentes virtuales tengan “acceso directo” a datos de los usuarios sin las protecciones que considera necesarias.
La empresa afirmó que había diseñado una propuesta para implementar la medida de forma gradual durante 18 meses, pero sostuvo que la Comisión Europea rechazó sus planteamientos.
Sin embargo, el portavoz de la Comisión Europea, Thomas Regnier, negó que la legislación impida a Apple lanzar nuevos productos en el bloque. “La decisión de no lanzar Siri IA en la UE es de Apple y solo de Apple”, declaró al señalar que nada en la DMA prohíbe introducir nuevas herramientas tecnológicas.
Regnier explicó que, desde la perspectiva de Bruselas, Apple no presentó una solución adecuada, sino que solicitó una exención de 18 meses. Para la comisión, aceptar esa petición significaría dejar en desventaja a otros agentes de inteligencia artificial que podrían competir por ser elegidos por los usuarios de iPhone.
El funcionario también subrayó que la legislación europea no está sujeta a negociación y que la Comisión no concederá excepciones a las plataformas obligadas a cumplirla.
La disputa refleja la tensión creciente entre las grandes tecnológicas y la Unión Europea, que ha endurecido sus reglas para limitar prácticas consideradas anticompetitivas. En este caso, el conflicto deja en pausa la llegada del nuevo Siri con IA a millones de usuarios europeos y abre un nuevo frente regulatorio para Apple.