Redacción VP
Ismael “El Mayo” Zambada, cofundador y uno de los principales líderes del Cártel de Sinaloa durante más de cuatro décadas, fue condenado este lunes a cadena perpetua por un tribunal federal de Brooklyn, Nueva York, poniendo fin al proceso judicial contra uno de los narcotraficantes más buscados por Estados Unidos. La sentencia fue dictada por el juez Brian Cogan, el mismo que en 2019 condenó a Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Además de la pena de prisión de por vida, la Corte ordenó el decomiso de hasta 15 mil millones de dólares, una cifra que representa las ganancias obtenidas por las operaciones del grupo criminal durante décadas, aunque las autoridades estadounidenses reconocen que recuperar esos recursos será un desafío.
Durante la audiencia, Zambada, de 76 años, ofreció un mensaje de arrepentimiento por la violencia y el daño causado por sus actividades criminales. También dijo aceptar la sentencia e hizo un llamado a las nuevas generaciones para que no sigan el camino del narcotráfico. Su declaración de culpabilidad en 2025 evitó un juicio prolongado y descartó la posibilidad de que la Fiscalía buscara la pena de muerte.
La condena representa el cierre judicial de un personaje que durante décadas logró mantenerse fuera del alcance de las autoridades, incluso después de la captura o muerte de otros líderes del narcotráfico mexicano. Mientras Joaquín “El Chapo” Guzmán se convirtió en el rostro más visible del Cártel de Sinaloa, “El Mayo” construyó su influencia desde un perfil discreto, consolidando una de las redes de tráfico de drogas más importantes hacia Estados Unidos.

Su detención en 2024 marcó un punto de inflexión para la organización criminal. La captura, ocurrida en circunstancias que aún generan cuestionamientos en México, detonó una disputa entre las facciones conocidas como “Los Mayos” y “Los Chapitos”, un conflicto que incrementó los niveles de violencia en Sinaloa y modificó el equilibrio interno del cártel.
Aunque la sentencia pone fin al caso judicial contra uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa, especialistas consideran que el impacto sobre la organización será limitado. Las investigaciones estadounidenses sostienen que la estructura criminal mantiene operaciones mediante distintos grupos y liderazgos, por lo que la caída de su principal estratega representa el cierre de una era, pero no el fin de una de las organizaciones delictivas más poderosas del continente.
