OSLO, NORUEGA (15 de junio, 2026) — Marius Borg Høiby, el hijo mayor de la princesa heredera de Noruega, Mette-Marit, fue condenado a una pena de cuatro años de prisión ordinaria tras ser declarado culpable del delito de violación por las instancias judiciales correspondientes. El dictamen final determinó la culpabilidad del procesado en dos de los cuatro cargos penales por agresión sexual que enfrentaba en su contra, decretándose su absolución respecto a las dos imputaciones restantes integradas en el expediente de la fiscalía.
Detalles del juicio y cargos menores admitidos
Las investigaciones ministeriales determinaron que Høiby incurrió en agresiones sexuales en agravio de mujeres que se encontraban dormidas o que, por diversas condiciones físicas o de salud, presentaban una incapacidad severa para manifestar su resistencia. Los hechos delictivos por los cuales fue procesado ocurrieron de manera cronológica en un periodo comprendido entre los años 2018 y 2024. El desahogo del juicio oral se extendió por un lapso de seis semanas y concluyó formalmente el pasado mes de marzo, tras la comparecencia de las denunciantes y la presentación de elementos probatorios de carácter tecnológico extraídos del dispositivo celular del sentenciado, tales como mensajería instantánea, registros fotográficos y archivos de video.
A lo largo del proceso penal, Marius Borg Høiby sostuvo una postura de rechazo frente a las acusaciones de violación y controvirtió los componentes esenciales de los testimonios de las víctimas. No obstante, el implicado admitió la comisión de diversas infracciones de menor gravedad contenidas en el pliego de cargos de las autoridades policiales, las cuales abarcan la posesión y consumo de sustancias prohibidas por la legislación de drogas, la comisión de faltas viales en materia de tránsito y el quebrantamiento recurrente de una orden de restricción geográfica y de alejamiento dictada previamente en favor de las afectadas.

Repercusiones para la corona noruega y tensiones familiares
El desarrollo del caso judicial concitó un amplio seguimiento por parte de los medios de comunicación internacionales debido al entorno de vinculación directa que posee el sentenciado con los miembros de la casa real de Noruega. Aunque Høiby carece de un título nobiliario formal, no ostenta representaciones de carácter oficial ni percibe asignaciones de la corona, es hijo biológico de la princesa Mette-Marit derivado de una relación afectiva previa a su enlace nupcial con el príncipe heredero Haakon, quien se sitúa como el primero en la línea de sucesión al trono de la nación nórdica.
La atención pública en torno al veredicto condenatorio se incrementó ante el complejo estado de salud que presenta la princesa Mette-Marit, quien padece un cuadro crónico de fibrosis pulmonar y permanece sujeta a los protocolos médicos correspondientes a la espera de un trasplante de órgano. Esta situación médica motivó solicitudes de la defensa legal para obtener una medida de liberación temporal de la custodia de Høiby previa a la lectura de la sentencia, petición que fue desestimada por los tribunales de apelación correspondientes al ordenar su permanencia en prisión preventiva. Asimismo, el entorno institucional de la familia real ha enfrentado el resurgimiento de cuestionamientos públicos referidos a reuniones sostenidas en el pasado entre la princesa heredera y el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein, hechos de los cuales Mette-Marit se disculpó públicamente por el error de criterio que implicó el contacto, sin que existan imputaciones legales en su contra.