Estados Unidos y China volvieron a tensar su relación diplomática, ahora por el acceso de periodistas extranjeros, luego de que la administración de Donald Trump revocara la visa de un ciudadano chino que trabajaba para la agencia estatal Xinhua en territorio estadounidense.
La medida fue interpretada como una respuesta directa a la decisión de Beijing de expulsar a Vivian Wang, corresponsal de The New York Times en China desde 2020. De acuerdo con información citada por medios estadounidenses, la salida de Wang estaría relacionada con la participación del presidente de Taiwán, Lai Ching-te, en un evento de DealBook, organizado por el diario, aunque la reportera no tuvo participación en esa entrevista.
El caso ocurre pocos días después de la visita de Trump a Xi Jinping en Beijing, donde ambos líderes abordaron temas sensibles de la relación bilateral. Entre ellos, Taiwán volvió a ocupar un lugar central, luego de que Xi advirtiera que China y Estados Unidos podrían “chocar” si el asunto no se maneja con cautela.
La entrevista que detonó la molestia de Beijing fue conducida por Andrew Ross Sorkin, quien se refirió a Taiwán como país, mientras Lai acusó una conducta agresiva de China en el estrecho y aseguró que la isla hará lo necesario para defenderse. China considera a Taiwán parte de su territorio, pese a que la isla mantiene un gobierno propio desde 1949.
The New York Times rechazó la expulsión de Wang y pidió a ambos gobiernos revertir el deterioro en el acceso de periodistas. Joseph Kahn, editor ejecutivo del diario, señaló que la salida de la corresponsal dificultará la cobertura independiente sobre China, especialmente en un momento clave para la economía y la política global.
El nuevo cruce también encendió alertas entre otros medios occidentales, que observan con preocupación el riesgo de perder presencia en China si dan espacio a voces oficiales de Taiwán o publican contenidos considerados incómodos por Beijing.
La presencia de medios estadounidenses en China ya venía reducida desde 2020, cuando se agudizaron las disputas por credenciales y visas. Ese año, Beijing expulsó a corresponsales de The Washington Post, The New York Times y The Wall Street Journal, mientras Washington clasificó a medios estatales chinos, como Xinhua, como “misiones extranjeras”.
Aunque posteriormente ambos gobiernos alcanzaron un acuerdo limitado para permitir el regreso de algunos corresponsales estadounidenses a China, el caso de Vivian Wang muestra que el acceso periodístico sigue siendo una pieza frágil dentro de la disputa entre las dos potencias.