La FIFA impuso una multa de 20 mil dólares a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) por los cánticos islamófobos que se escucharon durante el partido amistoso entre España y Egipto, disputado el pasado 31 de marzo en Barcelona. La sanción fue confirmada por el órgano de apelación del máximo organismo del futbol mundial y reabre el debate sobre la discriminación en los estadios.
El encuentro, celebrado en el estadio del Espanyol, terminó con empate sin goles (0-0). Sin embargo, la atención no se centró únicamente en lo ocurrido sobre el terreno de juego, sino en los gritos ofensivos dirigidos contra la religión musulmana, escuchados durante los minutos 10 y 47 del compromiso.
Uno de los futbolistas que alzó la voz contra estos hechos fue Lamine Yamal, estrella del Barcelona y de la selección española, quien profesa la fe musulmana. En abril, el extremo condenó públicamente los cánticos a través de Instagram, donde calificó este tipo de expresiones como una conducta irrespetuosa e intolerable.

“Utilizar una religión como burla en el campo te hace parecer ignorante y racista”, expresó el internacional español. Aunque Yamal no fue el destinatario directo de los insultos, su postura dejó clara su oposición a cualquier manifestación de intolerancia dentro del futbol.
De acuerdo con la resolución disciplinaria, la FIFA consideró necesarias sanciones severas para responder a lo sucedido. No obstante, tomó en cuenta que se trató de la primera infracción de esta naturaleza atribuida a la federación española, así como la reacción de sus autoridades, que condenaron los hechos y colaboraron para identificar a los responsables.
Además de la multa económica, la RFEF deberá aplicar medidas especiales de control de público durante su próximo partido amistoso como local. La disposición contempla el cierre de un sector equivalente al 15 por ciento del aforo o su utilización para grupos específicos, entre ellos familias, estudiantes y organizaciones comprometidas con la lucha contra la discriminación.

La medida deberá cumplirse en el siguiente encuentro amistoso que España dispute en casa, previsiblemente en junio de 2027 o marzo de 2028.
La FIFA también destacó las acciones preventivas adoptadas antes del partido, la cooperación de los responsables españoles con los árbitros y las autoridades competentes, así como el rechazo público a los cánticos discriminatorios.
La resolución representa un llamado de atención para el futbol español y sus aficionados. Más allá de los resultados deportivos, el caso pone de manifiesto que las expresiones de odio vinculadas con la religión no pueden normalizarse en las tribunas.
La postura de Yamal y la sanción impuesta por la FIFA refuerzan un mensaje fundamental: el futbol debe ser un espacio de convivencia, respeto e inclusión, donde ninguna persona sea objeto de ataques por sus creencias religiosas.