La NFL regresó con una noche que parecía destinada a convertirse en espectáculo. New England Patriots y Seattle Seahawks volvieron a encontrarse apenas unos meses después del Super Bowl LX, pero la revancha terminó siendo un juego lento, lleno de errores y, por momentos, francamente aburrido.
Seattle ganó 13-10 en el Lumen Field, pero tampoco ofreció una actuación ofensiva brillante. El quarterback titular Sam Darnold abandonó el encuentro en la primera serie por una lesión en la cadera y Drew Lock tuvo que asumir los controles. Seattle apenas consiguió un gol de campo durante los primeros tres cuartos.
Del otro lado, New England parecía tener el partido controlado. Los Patriots llegaron a colocarse 10-0, pero después todo comenzó a complicarse. Drake Maye terminó con 178 yardas, un touchdown y tres intercepciones, todas en el último cuarto. La tercera llegó cuando New England buscaba empatar o ganar el encuentro.

Seattle aprovechó los errores. Drew Lock encontró a Jaxon Smith-Njigba para un pase de touchdown de 45 yardas que devolvió a los campeones al partido. Después, Jason Myers conectó un gol de campo de 26 yardas para poner a los Seahawks arriba 13-10. New England tuvo una última oportunidad, pero la intercepción de Maye acabó con la remontada.
Los números explican parte del aburrimiento: New England terminó con 277 yardas y Seattle con 285. Los Patriots perdieron tres balones y los Seahawks ninguno. Las defensivas tuvieron más protagonismo que los ataques.
Y aquí aparece la comparación inevitable con el Super Bowl LX. Aquel encuentro terminó 29-13 para Seattle y también tuvo largos pasajes en los que New England sufrió para encontrar respuestas ante la defensiva rival. Esta vez, aunque el marcador fue más cerrado, la sensación volvió a ser parecida: poco ritmo, ofensivas intermitentes y errores. Si la intención era una revancha memorable, el resultado quedó lejos de las expectativas.

Hubo momentos rescatables. La defensiva de Seattle apareció cuando más se necesitaba y Smith-Njigba volvió a demostrar que puede ser determinante. Pero para quienes disfrutamos el football por las tacleadas y las jugadas explosivas, esta apertura dejó mucho que desear.
La temporada apenas comienza, pero como presentación de la Semana 1, Patriots contra Seahawks fue una decepción.
Ahora los aficionados a las tacleadas solo podemos esperar que el resto de la Semana 1 sea mucho mejor. La NFL merece un arranque con más ritmo, intensidad y anotaciones.
Después de una espera tan larga para volver a disfrutar la NFL, un partido inaugural así dejó a más de uno mirando el reloj y esperando que llegara el siguiente juego.
Para una apertura de temporada, el espectáculo no estuvo a la altura de la expectativa.