Irina Díaz
A pesar de las denuncias históricas por violencia al interior de la Escuela Normal Rural “Carmen Serdán” de Teteles, la Secretaría de Educación Pública (SEP) del estado reconoció que no ha logrado erradicar las novatadas en el plantel.
El titular de la dependencia, Manuel Viveros Narciso, admitió en conferencia de prensa que las intervenciones oficiales se ven limitadas por los protocolos de actuación vigentes, ya que, argumentó, “las chicas se escudan en su libertad de expresión”.
El pronunciamiento se da en el contexto de la deserción de 43 alumnas de nuevo ingreso, quienes abandonaron el internado tras denunciar una serie de abusos cometidos presuntamente por estudiantes de semestres avanzados y por integrantes del Consejo Estudiantil durante el periodo de inducción.

De acuerdo con el secretario, la dependencia estatal se mantiene en coordinación con la Federación para atender la situación del internado con los recursos destinados a las escuelas rurales. “Hacemos lo posible, la Federación nos tiene que ir orientando con los recursos que les facilita la escuela rural, estaremos atentos a seguir realizando la parte que le corresponde al gobierno del estado”, justificó.
Viveros Narciso afirmó además que existe desinformación en torno al caso y señaló que algunos medios de comunicación han difundido versiones falsas sobre lo que ocurre al interior de la Normal, por lo que defendió la actuación del gobierno estatal.
Sin embargo, los testimonios de las jóvenes que decidieron dejar la institución contradicen esa versión y describen un patrón de violencia sistemática.
De la privación de alimentos a dormir con perros
Las exalumnas coincidieron en que durante los rituales de iniciación fueron sometidas a aislamiento, restricción de alimentos y agua, prohibición de aseo personal y jornadas de ejercicio forzado en la madrugada.
Una de ellas relató las condiciones que enfrentó: “No comía, no tenía higiene, no tenía agua, me tenían aislada”.
Sherlyn, otra de las 43 jóvenes que desertaron, denunció que como parte de la novatada fue obligada a dormir con perros y ante la gravedad de los hechos pidió el cierre del plantel.
Melissa, también exalumna, narró que el castigo incluía prohibiciones extremas: les impidieron bañarse, comer y beber agua durante varios días.

Nayeli, una más de las afectadas, describió cómo iniciaban las agresiones mientras dormían: “Todo empezó en la noche, estaba durmiendo, empezaron a parpadear las luces, entraron a nuestros cubículos, nos quitaron nuestras cosas personales, nos pidieron hacer 300 sentadillas, nos hicieron correr”. La joven pidió a las autoridades rescatar a las estudiantes que aún permanecen dentro del internado.
El caso de Teteles no es nuevo. En años anteriores, alumnas y padres de familia han denunciado prácticas similares de novatadas, sin que hasta el momento se haya anunciado una intervención integral.
Protesta en Casa Aguayo por detención de asesor
Paralelamente a las denuncias por novatadas, el conflicto escaló al ámbito político y legal. El pasado 28 de agosto, alumnas de la Normal Rural y miembros de la Unión Popular de Vendedores Ambulantes (UPVA) 28 de Octubre realizaron una manifestación frente a Casa Aguayo, sobre la calle 14 Oriente, para exigir la liberación de Alejandro Martínez Martínez, asesor jurídico de la institución.
La Fiscalía General del Estado informó que Martínez fue detenido el 26 de agosto en la Ciudad de México, en cumplimiento de una orden de aprehensión por el delito de despojo, derivado de la toma de las instalaciones de la Normal ocurrida el 19 de agosto de 2025. Las normalistas calificaron la detención como arbitraria y como una represalia por la defensa del normalismo rural.
Hasta el momento, la SEP estatal no ha informado sobre sanciones contra las presuntas responsables de las agresiones ni sobre un plan de rescate o de supervisión permanente del internado.
Ante la falta de acciones, padres de familia de las jóvenes afectadas han solicitado la intervención directa del Gobierno del Estado y de la Comisión Estatal de Derechos Humanos para garantizar la integridad de las estudiantes y evitar que se repitan estos hechos.