NUEVA YORK (AP) — Tras el anuncio del memorando de entendimiento provisional orientado a finalizar el conflicto armado con Irán, analistas de mercados y economistas internacionales advirtieron que la normalización en los precios de la gasolina, los insumos alimentarios y las tarifas de transporte aéreo no ocurrirá de forma inmediata. A pesar de la proyectada reanudación del tránsito comercial y energético en el Estrecho de Ormuz, la estabilización de los indicadores básicos de consumo para la población global demorará meses debido a los contratos de adquisición anticipada y las afectaciones acumuladas en las cadenas de suministro global.
Rezago en la reducción de combustibles y el transporte aéreo
La confirmación del cese de hostilidades propició una baja en las cotizaciones internacionales del petróleo de referencia en los Estados Unidos, situándolo en un promedio de 80 dólares por barril, en contraste con los picos superiores a los 120 dólares registrados durante las semanas de mayor tensión bélica. No obstante, el especialista de la Energy Policy Research Foundation, Michael Lynch, explicó que los consumidores no percibirán un alivio inmediato en las estaciones de servicio. Este desfase obedece a que las firmas refinadoras adquieren la materia prima con un mes o más de anticipación, sumado a las limitaciones técnicas de distribución que afectan con mayor severidad a regiones específicas como la Costa Oeste estadounidense.
Una dinámica similar restringe la disminución a corto plazo en el costo de los pasajes aéreos de carácter comercial. Las aerolíneas operan bajo esquemas de cobertura y compra anticipada de turbosina, ajustando sus tarifas e itinerarios con base en la demanda estacional y no de forma paralela a las fluctuaciones diarias del crudo. El profesor Brett House, especialista adscrito a la Columbia Business School, señaló que las tarifas vigentes se mantendrán rígidas durante el actual periodo veraniego, identificando que los únicos ajustes iniciales plausibles se concentrarán en el retiro paulatino de los recargos especiales por combustible implementados por transportistas fuera de la Unión Americana.
Impacto prolongado en el sector alimentario y agrícola
En el rubro de los bienes de consumo básico y supermercados, las previsiones apuntan a una continuidad de las presiones inflacionarias. De acuerdo con las estimaciones de la Independent Grocers Alliance, el factor energético y de transporte representa entre el 15% y el 30% del costo final de los alimentos. David Ortega, profesor de economía alimentaria en la Universidad Estatal de Michigan, puntualizó que los impactos de los choques energéticos tardan meses en filtrarse a través de la cadena logística, y que los precios minoristas muestran una resistencia estructural a la baja una vez consolidados, previéndose que en los Estados Unidos la inflación en comestibles cierre el año en un 3.2%, cifra superior al promedio histórico del 2.6%.
La situación resulta crítica para el sector agropecuario global, considerando que cerca del 30% del volumen mundial de fertilizantes transitaba por el Estrecho de Ormuz antes del inicio de las acciones bélicas. El desabasto y el encarecimiento de este insumo clave coincidieron con los ciclos principales de siembra en diversas regiones agrícolas, lo que llevó al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas a pronosticar una reducción generalizada en los rendimientos de las cosechas venideras, prolongando la escasez de productos y el encarecimiento de materias primas a nivel internacional.
Logística naviera y expectativas en el comercio minorista
Los balances del sector logístico y de distribución marítima reafirman la lentitud del proceso de recuperación económica. El jefe de investigación de la plataforma de carga Freightos, Judah Levine, expuso que si bien el cierre del estrecho afectó de manera directa a un porcentaje menor de la flota internacional de buques portacontenedores, las disrupciones indirectas derivadas del encarecimiento del diésel marino impactaron de forma generalizada a los fletes globales.
Representantes de agrupaciones comerciales, como la Footwear Distributors and Retailers of America, señalaron que las empresas minoristas enfrentan costos fijos elevados debido a la vigencia de aranceles previos y al encarecimiento acumulado de los fletes de importación, previendo que las tarifas de transporte marítimo permanezcan elevadas durante el resto de 2026 y 2027. Esta coyuntura implicará la permanencia de recargos logísticos trasladados al consumidor final, así como la posibilidad de registrar desabastos intermitentes de mercancías en plataformas de comercio electrónico durante el segundo semestre del año.