Con tres goles antes del descanso, la escuadra regiomontana encaminó una victoria contundente y dejó sin respuesta al conjunto poblano.
Monterrey impuso su pegada en el Estadio Cuauhtémoc. Con una ofensiva eficaz y el control del encuentro durante buena parte de la noche, Rayados derrotó 4-1 al Puebla, que pagó caro sus desajustes defensivos y apenas pudo descontar cuando la diferencia ya era de cuatro tantos.
Desde el arranque, los visitantes presionaron la salida poblana y tomaron la iniciativa con el balón. La recompensa llegó al minuto 17, cuando Diego Rossi aprovechó una asistencia de Lucas Ocampos para abrir el marcador y poner a La Pandilla en ventaja.

El gol afianzó el dominio regiomontano. Al 31’, Hugo Cuypers amplió la diferencia con el segundo tanto y, apenas tres minutos después, Ocampos culminó un servicio de Óliver Torres para firmar el 3-0. En un lapso de 17 minutos, Monterrey construyó una ventaja que condicionó el resto del partido.
Puebla llegó al descanso con la urgencia de reorganizarse, pero sus intentos por reaccionar encontraron pocos espacios. Rayados administró la ventaja, mantuvo el orden y esperó el momento para volver a castigar.
Al minuto 61, Roberto de la Rosa marcó el cuarto tanto visitante y terminó de inclinar el encuentro. El 4-0 confirmó la superioridad de un Monterrey que había convertido sus mejores oportunidades en una diferencia contundente.

La Franja respondió al 65’, cuando Facundo Almada apareció dentro del área en una acción a balón parado, tras un servicio de Juan Pablo Vargas, para conseguir el descuento. Sin embargo, el gol no cambió el rumbo del partido: los locales no lograron sostener una reacción y Rayados conservó el control hasta el silbatazo final.
Con cerca del 59 por ciento de posesión, Monterrey respaldó su triunfo con manejo del balón y contundencia frente al arco. Puebla mostró voluntad para responder, pero careció de recursos para contener una ofensiva que encontró caminos al gol con distintos protagonistas.
Rayados salió del Cuauhtémoc con tres puntos que fortalecen sus aspiraciones en el cierre del torneo. Para Puebla, la derrota dejó una tarea urgente: corregir las fallas defensivas que le costaron el partido desde la primera mitad.