Ver detalles bajo el agua, realizar inmersiones prolongadas o desenvolverse en grandes alturas son algunas de las capacidades humanas que han despertado el interés de la ciencia.
Investigaciones sobre siete comunidades muestran cómo la genética, el aprendizaje, el ambiente y el estilo de vida pueden influir en el organismo. Cada caso tiene una historia distinta y ofrece una ventana a la capacidad humana de adaptación.
Tsimane: una salud arterial excepcional
En la Amazonía boliviana viven los tsimane, cuya salud cardiovascular llamó la atención de investigadores por sus bajos niveles de aterosclerosis coronaria, una enfermedad que implica la acumulación de placas en las arterias que abastecen al corazón.
Un estudio publicado en The Lancet en 2017 documentó una presencia extraordinariamente baja de esta enfermedad entre los participantes. Los investigadores destacaron su actividad física cotidiana y sus bajos niveles de factores de riesgo cardiovascular.
El hallazgo permite estudiar la relación entre las condiciones de vida y la salud de las arterias.
Moken: ojos que se adaptan al mundo submarino
Los moken, una comunidad del sudeste asiático estrechamente vinculada con el mar, han desarrollado conocimientos y habilidades relacionados con la vida en el agua.
Un estudio publicado en Current Biology en 2003 documentó que los niños moken podían distinguir pequeños detalles bajo el agua sin utilizar gafas.
Los investigadores identificaron dos mecanismos: una marcada contracción de las pupilas y una gran capacidad de acomodación, es decir, de ajustar el enfoque de los ojos. Esta combinación favorece su visión bajo la superficie y muestra el papel que puede desempeñar la experiencia en el desarrollo de habilidades visuales.
Kalenjin: una comunidad ligada a los grandes corredores
De los kalenjin de Kenia han surgido destacados atletas de carreras de fondo, lo que ha motivado investigaciones sobre sus características físicas y su eficiencia al correr.
Los estudios han analizado aspectos como las extremidades delgadas, la mecánica de movimiento y el gasto de energía durante la carrera. Algunas de estas características pueden favorecer un desplazamiento eficiente.
Su desempeño deportivo reúne distintos factores: preparación, experiencia, entorno y características individuales. La anatomía es una de las piezas que estudia la ciencia para comprender sus resultados.
Inuit: adaptación en el metabolismo de las grasas
Las poblaciones inuit han habitado durante generaciones regiones del Ártico, con condiciones climáticas y alimentarias particulares.
Una investigación publicada en Science en 2015 identificó en población inuit de Groenlandia señales de selección natural en genes relacionados con el procesamiento de ácidos grasos.
Los autores interpretaron estos resultados en el contexto de su alimentación tradicional y del ambiente ártico. El estudio aporta información sobre la relación entre la historia de una población, su dieta y su metabolismo.
Bajau: el papel del bazo en las inmersiones
Los bajau del sudeste asiático mantienen una relación histórica con el buceo y la obtención de recursos del mar.
Un estudio publicado en Cell en 2018 encontró un mayor tamaño del bazo en los participantes bajau y señales genéticas asociadas con esa característica.
Durante la respuesta de inmersión, el bazo puede contraerse y liberar glóbulos rojos a la circulación. Un órgano de mayor tamaño podría contribuir a disponer de una reserva adicional de oxígeno, lo que ofrece una posible explicación de parte de su adaptación al buceo.
Tibetanos: vivir donde el oxígeno escasea
En el altiplano tibetano, muchas comunidades viven a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar, donde la disponibilidad de oxígeno es menor.
Investigaciones genéticas han identificado variantes relacionadas con la respuesta del organismo a estas condiciones, entre ellas algunas asociadas con el gen EPAS1.
Estos hallazgos ayudan a comprender cómo generaciones de vida en grandes alturas han favorecido adaptaciones que permiten desenvolverse en ese ambiente.
Sherpas: eficiencia energética en el Himalaya
Los sherpas del Himalaya han sido estudiados por su capacidad para realizar esfuerzos físicos en condiciones de gran altitud.

Foto por: Guía de montaña/Ivan Hernández (Quien nos compartió esta toma de un Sherpa durante su expedición al monte Everest.)
Una investigación publicada en PNAS en 2017 identificó características metabólicas compatibles con un aprovechamiento eficiente del oxígeno para producir energía, durante un ascenso al campamento base del Everest.
Los resultados aportan una explicación de cómo su organismo responde a la baja disponibilidad de oxígeno y sostiene la actividad física en ese entorno.
Video por: Guía de montaña/Ivan Hernández
Siete comunidades y distintas formas de adaptación muestran que las capacidades del cuerpo humano se construyen mediante una compleja relación entre herencia, experiencia y ambiente.
La vida junto al mar, en el Ártico o en las montañas ha impulsado habilidades y cambios fisiológicos que ayudan a comprender la diversidad del cuerpo humano.