Irina Díaz
Lo que antes se veía como una amenaza a erradicar, hoy es un sector ganadero que produce miel, cera, cosméticos, jabones y velas. La apicultura poblana sostiene a 60 productores con 110 mil colmenas y una producción anual de entre 3,500 y 4,000 toneladas de miel.

Sin embargo, el auge productivo convive con un problema social: la abeja africana.Así lo explicó Adolfo Arroyo Vázquez, médico veterinario zootecnista especializado en apicultura con 30 años de experiencia.
En entrevista con Ventana Pública comentó que a diferencia de la abeja europea que dominaba los apiarios antes de 1984, la africana traída desde Brasil defiende su territorio hasta 200 metros a la redonda, por lo que no pueden estar en zonas urbanas.
“Con la europea, la molestas en su colmena, te retiras cuatro metros y las abejas regresan. Con la africana, si las molestas, te siguen 200 metros”, detalló.
Afirmó que una colonia de abeja europea genera uno o dos enjambres al año, mientras que una africana produce hasta 10 enjambres por panal, lo cual exige medidas de prevención, no de ataque.
“Deben estar en el campo, en zonas agrícolas, es donde producen. El problema es que en cualquier momento puede llegar un enjambre a una escuela, iglesia o casa”, advirtió Arroyo Vázquez.

¿Por qué atacan?

Dennise Marín Vázquez, excoordinadora del Programa de Prevención de la Abeja Africana en Quintana Roo de 2013 a 2017, explicó que la deforestación y quema de bosques obliga a las abejas a enjambrar en zonas urbanas como parques, casas, jardines y edificios.
Los insectos suelen estar de paso cuando se les ve agrupados en una rama u hoja, en reposo. Sin embargo, si hay un panal formado significa que encontraron agua y alimento en el sitio.
La apicultora señaló que todas las abejas están organizadas y, si se les molesta, atacan en conjunto. “Una vez que pica una abeja obrera, libera feromonas que llaman al resto a defender la colonia. Si tú no las molestas, no te atacan. Se sienten atraídas por ciertos aromas”, dijo.

Como ejemplo citó el caso de Zacatecas: el 3 de mayo de 2026, Oyuki Ramírez Burciaga, magistrada de 45 años del Tribunal Superior de Justicia, fue atacada por un enjambre en una unidad deportiva de Guadalupe. Falleció el 12 de mayo tras nueve días hospitalizada luego de cubrir a su hijo de 3 años con su cuerpo y recibir cientos de picaduras.
“Estaba de paso. Supongamos que traía un aroma que atrajera a una, pero la hiperreacción hizo que las demás se acercaran. Hiperreacción son manoteos, jalar, gritar, desesperarte, correr”, describió Marín Vázquez.
Medidas de prevención: qué hacer y qué no
Si ves un enjambre:
- No lo molestes: No lances piedras, agua ni intentes ahuyentarlo. Están de paso y se irán.
- Aléjate sin correr: Camina en línea recta 200 metros. Correr, gritar o manotear activa el ataque.
- Evita aromas: Perfumes, desodorantes y lociones dulces las atraen.
- Reporta: Llama a Protección Civil o a un apicultor. Lo ideal es la reubicación, no la eliminación, para que sigan polinizando.
Para autoridades y Protección Civil:
Deben tener capacitación constante, equipos adecuados y protocolos claros. Inspeccionar árboles en escuelas, parques y plazas. Usar humo, porque las abejas lo asocian con fuego y huyen.

Para escuelas y espacios públicos:
Realizar simulacros para enseñar a niños a alejarse sin correr ni gritar. Dar mantenimiento: tapar huecos en muros, árboles y techos donde puedan anidar.
Actualmente México cuenta con el Programa Nacional para el Control de la Abeja Africana, creado por decreto presidencial en 1984 cuando la especie llegó al país. Este programa plantea una estrategia de control genético y sanitario para frenar el comportamiento agresivo de las abejas y mantener la producción de miel en México.
En Puebla, las abejas ya no son plaga: son divisas, empleos y polinizadoras. El reto es aprender a convivir con una especie que solo defiende lo que cree suyo. Y eso empieza por no perderle el respeto.
