El Mundial 2026 dio inicio con un espectáculo que reflejó la magnitud del torneo más importante del planeta, con música para todos los gustos, tanto para mayores como para la chaviza. En un estadio abarrotado y con un ambiente festivo, el partido inaugural reunió a 80,824 aficionados que vibraron con cada jugada. Predominio indiscutible de playeras verdes y blancas. Así comenzó una nueva historia en el fútbol internacional.
El encuentro arrancó con intensidad desde el silbatazo inicial. El equipo mexicano, respaldado por su público, buscó imponer condiciones con un juego ofensivo y dinámico. La presión alta y las transiciones rápidas fueron su carta de presentación generando las primeras oportunidades de gol y encendiendo la ilusión de los seguidores. La Selección de Sudáfrica se defendió muy bien y controló varios de los ataques de México con orden táctico y solidez defensiva, de hecho, vimos contragolpes en los que se sintió el peligro.

El primer tiempo estuvo marcado por momentos de tensión y ansiedad, lo que es comprensible al ser el primer partido de la justa mundialista. Cada balón disputado era celebrado como una victoria parcial, el ambiente en las gradas se convirtió en un factor determinante. Los cánticos, las banderas y la energía de los aficionados hicieron del partido un espectáculo que trascendió lo deportivo, reafirmando al Mundial como un evento cultural y social de alcance global.
Al minuto 9, el equipo mexicano obtuvo su recompensa de haber propuesto el mejor fútbol y ante un error defensivo, Julián Quiñones recuperó el balón, definiendo de derecha, con un disparo fuerte y colocado que superó al guardameta Ronwen Williams, después hubo más dominio del equipo mexicano que no pudo concretar las oportunidades. El primer tiempo terminó con marcador de 1-0 a favor del equipo tricolor.
En la segunda mitad, el ritmo se intensificó, pero México se veía conforme con el resultado. El partido dio un bajón y por momentos los aficionados que asistieron al Coloso de Santa Úrsula presionaron a los jugadores de la Selección Mexicana con silbatinas y abucheos para que hicieran valer su localía. Como recompensa al esfuerzo colectivo, el gol llegó al minuto 67, por parte de Raúl Jiménez con un frentazo al palo derecho del arquero sudafricano, a centro de “El Piojo” Alvarado de pierna zurda, quien por cierto, dio un juegazo entregándose al máximo por la camiseta verde. El gol causó la euforia en el estadio y marcó el rumbo del partido.

A partir de ese momento, Sudáfrica agotado y con 2 jugadores expulsados, México se hizo más del balón, hasta que vino la expulsión de César Montes con una falta que cortó el peligro de gol de los del sur de África, por lo que México se llevó el protagonismo y la gloria en el debut.
El pitazo final selló un resultado de 2-0. Más allá del marcador, simboliza el inicio de un mes cargado de emociones, historias y sueños. El primer partido del Mundial 2026 no solo abrió la competencia, sino que también encendió la esperanza de millones de aficionados alrededor del mundo, recordando que el fútbol es un lenguaje universal capaz de unir culturas y corazones.
En conclusión, México tuvo un buen juego que a título personal, contra Corea del Sur será más exigido y complicado, por la calidad y velocidad que tienen los asiáticos en el trato de balón. La tricolor tiene mucho que mejorar para poder pelear el próximo partido. Hay que decirlo, en estos momentos México no tiene un equipo candidato a llegar a instancias más fuertes.