Amud Conde
La ciudad de Nueva York no durmió esta noche; las calles se convirtieron en un carnaval de gritos, bocinas y camisetas color azul y naranja tras el triunfo de los Knicks de Nueva York.
Y es que este título representa mucho más que un trofeo brillante para las vitrinas de los aficionados: significa el fin de una sequía de más de 50 años sin ganar el trofeo Larry O’Brien. Al sonar el silbatazo final del encuentro entre los Spurs y los Knicks, con un marcador de 94–90 a favor de los neoyorquinos, el caos se apoderó de las calles de la Gran Manzana.
En redes sociales se observó cómo los aficionados lloraban en las avenidas, mientras otros se subían a semáforos, estatuas, estructuras y techos de las estaciones del metro. Todo el revuelo se concentró en las inmediaciones del Madison Square Garden y Times Square, lugares que vibraron hasta los cimientos al congregar a miles de fanáticos.

Incidentes y arrestos tras los festejos por el campeonato de la NBA
Aunque no todo fue felicidad, pues la policía de la ciudad reportó 63 arrestos y un menor baleado durante la celebración postpartido. De acuerdo con el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), se registró un tiroteo en la intersección de la calle 42 con Broadway, donde un menor de 17 años quedó herido en el pie izquierdo.
Asimismo, se reportaron cuatro incidentes de apuñalamiento y 63 personas fueron arrestadas por delitos de agresión a agentes policiales, daños a la propiedad y alteración del orden público. Cientos de personas subieron sin autorización a los autobuses del transporte público; en imágenes compartidas en redes sociales se les puede ver con los vidrios rotos, vandalizados con grafitis e incluso desvalijados.

Jalen Brunson, el héroe de la Gran Manzana
Jalen Brunson fue el MVP de la serie, terminando el encuentro con una actuación brillante de 45 puntos, lo que lo convirtió en el máximo anotador de unas Finales para Nueva York. El base estelar promedió en la serie por el título 32.6 puntos, 4.2 rebotes y 4.6 asistencias, consagrándose como la máxima figura neoyorquina.
Cabe recordar que Nueva York se reforzó con jugadores con hambre, profesionales con sed de revancha y con cuentas pendientes. La gerencia del equipo dejó de apostar por nombres de superestrellas y armó un plantel diseñado para pelear campeonatos. Con la incorporación de Jalen Brunson, le dieron un giro a su estructura; además, trajeron a sus compañeros de la universidad, Josh Hart y Mikal Bridges. Con quien había conseguido el campeonato nacional universitario de la NCAA con los Villanova Wildcats en el año 2016.
Al equipo se unió también el dominicano Karl-Anthony Towns, quien fue traspasado desde Minnesota tras ser señalado como “débil” en su posición.
Este grupo encontró el refugio perfecto en la ciudad de Nueva York junto a su entrenador, Mike Brown, quien asumió el cargo en julio de 2025 tras la salida de Tom Thibodeau. El plantel entendió el valor del sacrificio colectivo sobre el brillo individual, cada jugador aceptó un rol secundario en beneficio del grupo, destacando piezas clave para el campeonato como José Alvarado, Landry Shamet, Mitchell Robinson y OG Anunoby.

Las estrellas que se quedaron en el camino
El Madison Square Garden posee un imán especial para el drama y siempre ha exigido la presencia de los mejores jugadores para buscar el campeonato. Grandes nombres de la historia del baloncesto pisaron la duela neoyorquina con la promesa de la gloria; todos llegaron como la salvación para devolverle la felicidad a la ciudad.
Uno de ellos fue Patrick Edwing quien lideró al equipo con fiereza durante los años noventa, el pívot jamaiquino entregó su corazón y sus rodillas en cada partido. Sin embargo, a Edwing le tocó la etapa de grandeza de Michael Jordan y sus Toros de Chicago, quien le quito en varias ocasiones la oportunidad de ser campeón. Años más tarde, la directiva apostó por el talento anotador de Carmelo Anthony. “Melo quien trajo consigo la ilusión del hijo pródigo de la ciudad.
No obstante, su esfuerzo resultó insuficiente ante la falta de una estructura colectiva sólida, ya que no contaba con un equipo ganador a su alrededor. La lista de figuras fallidas creció con el paso de las temporadas. Amare Stoudemire llegó con sus rodillas de cristal y un contrato gigantesco.
Asi fue el caso de Kristan Porzings, quien fue una montaña rusa de emociones, inicio con abucheos al ser drafteado, después fue idolatrado por sus actuaciones asombrosas. Finalmente terminó de forma abrupta y polémica con los dueños del equipo, siendo trasladado a Dallas.
El letón llegó tras la salida de Carmelo Anthony, lo que lo llevó ser la cara de la franquicia por algunas temporadas. Su mejor nivel en la gran manzana fue en la 2017-18 promediando 22.7 puntos y liderando la NBA con 2.4 bloqueos por juego. Con el actual proyecto de los Knicks, se ve un equipo compacto y ganador, con determinación en los momentos duros, pues cabe recordar que fueron partícipes de varias remontadas épicas durante los encuentros.
Con este triunfo, los Knicks se convierten en el primer equipo en la historia en ganar el campeonato de la NBA (el trofeo Larry O’Brien) y el trofeo de la Emirates NBA Cup en la misma temporada.
