De: Arturo Águila.
Boston, Foxborough, 16 de junio.– El Estadio de Boston fue escenario de un partido vibrante y lleno de intensidad, con un mosaico espectacular en las gradas gracias a los aficionados de Noruega e Irak. Entre camisetas rojas y blancas, banderas y cánticos, el ambiente mundialista se vivió con pasión desde el primer minuto.
Noruega salió con fuerza y desde el inicio buscó imponer condiciones. Irak resistió con orden defensivo, pero al minuto 28 la presión nórdica dio frutos: en una jugada bien elaborada, un centro raso encontró a Erling Haaland, quien se barrió para empujar el balón y marcar el 1-0. Sin embargo, Irak reaccionó y al 38’ empató con un cabezazo de Aymen Hussein que se incrustó junto al poste izquierdo. La alegría iraquí duró poco, pues al 42’ un error defensivo permitió a Haaland aprovechar un pase retrasado y firmar el 2-1. El primer tiempo cerró con emociones al límite y ventaja para los europeos.

La segunda mitad comenzó con alternancia en el dominio. Irak adelantó líneas y generó ocasiones claras, pero careció de contundencia para igualar. Noruega, más paciente, esperó su momento y al minuto 76 amplió la ventaja: Leo Østigård conectó un cabezazo en tiro de esquina para el 3-1. El golpe fue definitivo para los iraquíes, que perdieron intensidad en los minutos finales.
Ya en tiempo añadido, al 97’, Kristian Thorstvedt selló la goleada con otro remate de cabeza dentro del área chica, decretando el 4-1 final. El público celebró con euforia una actuación sólida de los nórdicos, que mostraron poder ofensivo y eficacia en momentos clave.
El resultado deja a Noruega con tres puntos en su debut mundialista y con la confianza reforzada para lo que viene. Irak, pese a su entrega y momentos de buen fútbol, se marcha sin unidades y con la obligación de reaccionar en sus próximos compromisos si quiere mantener vivas sus aspiraciones.