Seattle, Washington, 19 de junio.- El estadio Seattle rugió de principio a fin. Lleno espectacular, mosaico rojo, blanco y azul, y una afición que convirtió Seattle en territorio inexpugnable. Banderas, cánticos de “I believe that we will win” y percusión constante. Los aficionados de Australia, con su amarillo brillante, le dieron color al inmueble, pero la fiesta fue de las barras y las estrellas.
Desde el silbatazo inicial, Estados Unidos tomó el control. Tenencia de balón, circulación rápida y presión alta ahogaron a unos Socceroos nerviosos. Australia intentó salir jugando, pero la intensidad local no le permitió desplegar su fútbol. Fue un monólogo estadounidense, con buen trato de balón y llegadas por las bandas.
El gol cayó temprano y fue un regalo. Al minuto 11, centro preciso al área chica y Cameron Burgess, en su intento por cortar, marcó autogol. El balón se desvió y superó a su portero para el 1-0. Golpe anímico que dejó a Australia tambaleando y encendió aún más el estadio.
Estados Unidos no bajó las revoluciones. Al 43’, Alex Freeman apareció por derecha, controló y definió cruzado para clavar el 2-0. Jugada colectiva, definición fría y el estadio explotó. Así se cerró la primera mitad: dominio total, dos goles y la clasificación casi en la bolsa.

El complemento mantuvo la misma tónica. Estados Unidos atacó con orden, tocó, desgastó y evitó riesgos. Australia intentó reaccionar, tuvo el balón por momentos y buscó acortar distancias con transiciones. Hubo ida y vuelta, pero sin la claridad necesaria para inquietar de verdad a Matt Turner.
Los de las barras y las estrellas pudieron aumentar la cuenta. Llegaron por fuera, filtraron pases y remataron desde media distancia, pero la puntería o el arquero australiano evitaron una goleada. Aun así, el 2-0 nunca estuvo en peligro. El equipo local administró la ventaja con madurez, metió pierna cuando hizo falta y cerró líneas para proteger el resultado.
Al final, pitazo y fiesta en Seattle. Estados Unidos derrota 2-0 a Australia, suma 6 puntos en el Grupo C y asegura su pase a dieciseisavos de final como anfitrión. El liderato del grupo también queda muy cerca.
Para Australia, la derrota duele pero no los elimina. Se quedan con 3 unidades y aún conservan esperanzas matemáticas de avanzar. Tendrán que ganar en la última jornada y esperar combinaciones, pero mostraron orgullo hasta el último minuto.
Estados Unidos mostró contundencia, solidez defensiva y un público que empuja como jugador número 12. Seattle cumplió con una entrada memorable en el Mundial 2026. Los de Pochettino mandan mensaje: quieren competir en serio y no solo aprovechar la localía.