Amud Conde
El inicio del ciclo escolar en el Sistema Educativo Nacional marca un cambio drástico en los planteles del país, esto porque las instituciones educativas aplican nuevos lineamientos normativos que restringen de manera absoluta la comercialización de productos ultraprocesados.
Las autoridades federales, encabezadas por la Presidenta de la República Mexicana, Claudia Sheinbaum, buscan frenar la crisis de salud pública que afecta a la infancia mexicana.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, 5.7 millones de estudiantes de entre 5 y 11 años padecen obesidad en el país.
Ante este panorama, la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría de Salud establecieron que las cooperativas escolares deben erradicar la venta de frituras, refrescos, golosinas y cualquier comestible con sellos de advertencia.
Mientras que las cifras oficiales de la SEP indican que el 86% de las escuelas ya suspendió la distribución de comida chatarra en sus instalaciones y fueron sustituidos por productos nutritivos, tales como semillas naturales, frutas deshidratadas, botanas tostadas sin aceite y amaranto.

Especialistas en salud pública señalan que esta medida impacta positivamente a los millones de alumnos matriculados en educación básica y media superior.
Sin embargo, médicos pediatras recalcan que las familias necesitan reforzar los hábitos alimenticios en casa durante este regreso a clases para complementar el esfuerzo institucional dentro de las aulas.
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En entrevista para Ventana Pública, Fernanda Nochebuena, licenciada en nutrición y con un diplomado en educadora en diabetes, nos platicó cuáles son los padecimientos más cotidianos que se le presentan en su consultorio.
Fernanda Nochebuena advierte que los padecimientos crónicos de la edad adulta hunden sus raíces en los primeros años de vida; detalló que los malos hábitos alimenticios y las creencias sobre la comida se forman desde la infancia, por lo que resulta indispensable inculcar una nutrición adecuada y actividad física en las etapas más tempranas.
Nochebuena platicó a Ventana Pública que en su consultorio detecta con frecuencia diagnósticos de diabetes, hipertensión, resistencia a la insulina e hígado graso en pacientes jóvenes.
Estos padecimientos derivan directamente de un consumo excesivo de azúcares, ultraprocesados y grasas, combinados con una marcada falta de movilidad física, esto debido a que las generaciones actuales están más enfocadas en artículos de tecnología y menos en actividades físicas.
Recomendaciones clave para el refrigerio escolar
Por lo que para contrarrestar este escenario, la nutrióloga sugiere que los padres de familia implementen una planeación semanal de los lonches escolares en donde los refrigerios nutritivos deben priorizar tres elementos esenciales tales como: proteínas, fibra e hidratación.
Los ejemplos que dio la nutrióloga son alimentos de origen animal como huevo, pescado, pollo o carne magra, verduras y frutas frescas que aportan la energía necesaria y favorecen el desarrollo, así como agua simple natural para mantener el correcto desempeño de los alumnos durante sus actividades escolares.
Asimismo, la especialista aconsejó disminuir drásticamente el envío de alimentos empaquetados, procesados y ricos en conservadores o aditivos, apostando siempre por preparaciones hechas en casa.

De manera que Fernanda Nochebuena consideró que la restricción de comida chatarra en los planteles beneficia directamente a las comunidades escolares al mejorar las elecciones alimentarias de los menores y ofrecer opciones frescas preparadas al momento.
No obstante, recalca que la educación nutricional comienza en el hogar mediante la enseñanza y la variedad, sin caer en prohibiciones restrictivas extremas, lo que provoca que los menores lo tomen como un reto en vez de un beneficio.
“Ayuda mucho a que los niños también en espacios escolares aprendan también a mejorar sus elecciones de alimentos; justo el cambiar a alimentos procesados y que en las cooperativas se busque vender o ofrecer a las infancias alimentos frescos me parece buena estrategia”, señaló Fernanda Nochebuena.
Finalmente, la especialista enfatizó la urgencia de combatir el sedentarismo infantil agravado por el uso excesivo de pantallas, internet y redes sociales, fomentando en su lugar el juego diario, la práctica de deportes y la reducción del tiempo frente a dispositivos electrónicos, lo que previene de manera efectiva el sobrepeso, la obesidad y complicaciones metabólicas severas a largo plazo.
“Una buena alimentación y también que tengan activación física a lo largo de sus días, es buscar que sean lo menos sedentarios posibles para prevenir temas como obesidad infantil, sobrepeso; incluso muchos niños desafortunadamente llegan a presentar temas de resistencia a la insulina”, subrayó la nutrióloga.
La realidad en las aulas: Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec
De igual forma, los padres de familia comentaron a los micrófonos de Ventana Pública que la nueva iniciativa por parte de las autoridades federales es una estrategia valiosa y necesaria ante una ola de comida procesada que abunda en estos tiempos.
Las opiniones de madres y padres de familia del Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec (CENHCH) de Puebla evidencian una transformación profunda, aunque también muestran los contrastes que persisten en los alrededores de los planteles.
Por un lado, la comunidad parental constata que las cooperativas internas cumplieron con la prohibición de comercializar hot dogs, refrescos y otros alimentos ultraprocesados, cambiando a comida más saludable.

Los testimonios señalan que los comercios dentro del colegio adoptaron una oferta saludable y que incluso diversos vendedores externos modificaron su giro comercial hacia alternativas nutritivas, como panadería integral, para respaldar el bienestar de la infancia.
“De hecho muchos cambiaron de giro, de hecho hasta los que vendían pizzas y todo ya hasta ponen integrales, ha habido mucha cooperación por parte de ellos”, señaló una madre de familia.
Sin embargo, el panorama exterior mantiene desafíos importantes; mientras algunos tutores preparan lonches basados en sándwiches naturales, fruta fresca y agua simple, otros sectores de la comunidad señalan que los puestos ambulantes en las inmediaciones continúan ofreciendo comida chatarra de manera abundante.
“Si usted da toda la vuelta todo está lleno de comida chatarra, es de que cada uno, más que nada, cada uno lo que le enseñe a los hijos”, comentó un padre de familia del colegio CENHCH.
Los padres de familia coinciden en que, si bien la regulación interna resulta fundamental para evitar el consumo de azúcares y grasas saturadas durante el horario escolar, la responsabilidad última recae en la educación de los hogares y en el criterio individual frente a la oferta comercial externa que persiste en las calles.
