Filadelfia, 19 de junio.– El Estadio de Filadelfia vibró como nunca antes. Un lleno espectacular, con un mosaico amarillo de seguidores de la “Scratch du Oro”, pintó las tribunas y convirtió el inmueble en una auténtica fiesta. Banderas, tambores y cánticos no cesaron un solo minuto; la afición brasileña bailó, gritó y apoyó hasta el último instante. La presencia haitiana fue mínima, pero no dejó de alentar con orgullo a su selección.
Desde el silbatazo inicial, Brasil tomó el control absoluto del partido. Con su característico jogo bonito, los dirigidos por Dorival Júnior comenzaron a tocar el balón con paciencia y precisión. Raphinha, Paquetá, Vinícius Jr. y Cunha fueron protagonistas de un ataque que desbordó constantemente a la defensa haitiana. Al minuto 23, Cunha abrió el marcador con un disparo cruzado al ángulo derecho del arquero Placide, firmando el 1-0.
La presión brasileña no cesó y al 36’, nuevamente Cunha apareció para marcar su segundo gol personal, ampliando la ventaja a 2-0. El dominio era total y Haití apenas lograba contener las embestidas. Al minuto 47, Vinícius Jr. coronó su gran actuación: tomó el balón en velocidad, ingresó al área y definió con clase ante la salida del guardameta caribeño, sellando el 3-0 definitivo, prácticamente desde la primera mitad.
El segundo tiempo mantuvo la misma dinámica. Brasil controló el ritmo, aunque Haití mostró momentos de buen fútbol y generó algunas llegadas que obligaron a Alisson a intervenir. Sin embargo, la falta de contundencia volvió a ser su gran problema. La selección caribeña sigue sin marcar en un Mundial desde aquel histórico gol de Emmanuel Sanon en 1974 frente a Argentina, una sequía que ya suma 52 años.
A pesar de la derrota, Haití dejó una imagen digna: consciente de sus limitaciones, luchó cada balón y nunca renunció a competir. Brasil, por su parte, brilló con autoridad, recordando a los equipos de antaño que imponían respeto y espectáculo.
Con este resultado, la “Canarinha” suma cuatro puntos en el grupo tras dos partidos y se perfila como candidata seria. Haití, en cambio, queda prácticamente eliminado al no haber conseguido unidades. La fiesta en Filadelfia fue brasileña de principio a fin, con un triunfo que refuerza la confianza de la verdeamarela en su camino mundialista.