Miami, Florida, 21 de junio.– El Estadio de Miami se vistió de gala con un lleno espectacular. Las tribunas se pintaron de azul y celeste, con mayoría de aficionados uruguayos que dieron un marco imponente al encuentro. El ambiente fue una auténtica fiesta: banderas, cánticos y rostros pintados acompañaron cada minuto de un duelo que mantuvo a todos con los nervios al límite.
El partido inició con Uruguay tomando la iniciativa, dominando la posesión y buscando abrir el marcador. Sin embargo, Cabo Verde mostró orden defensivo y la seguridad de su arquero Vozinha. Al minuto 20, tras un tiro libre, Kevin Pina sorprendió con un potente disparo que se incrustó en la base del poste izquierdo, dejando sin opciones a Muslera y poniendo el 1-0 para los africanos.
Uruguay reaccionó y al 43’, un cabezazo de Betancur pegó en el poste; en el rebote, Maxi Araujo conectó de cabeza y empató el partido 1-1. El dominio charrúa se mantuvo y en tiempo de compensación, al 50’, Agustín Canobbio aprovechó un pase aéreo dentro del área para marcar el 2-1, con lo que los sudamericanos se fueron al descanso en ventaja.

La segunda mitad comenzó con Uruguay intentando ampliar la diferencia, pero Cabo Verde resistió con orden. Al minuto 60, un error defensivo de Olivera terminó siendo fatal: un pase hacia atrás complicó a Muslera, quien no alcanzó el balón, y Helio Varela lo aprovechó para definir con clase y empatar 2-2.
El partido se transformó en un espectáculo de ida y vuelta. Uruguay generó más ocasiones, pero Cabo Verde también inquietó con contragolpes peligrosos. La intensidad se mantuvo hasta el final, con ambos equipos buscando el gol de la victoria, aunque sin éxito.
El silbatazo final decretó un empate vibrante 2-2, reflejo de la entrega y el buen fútbol mostrado por ambas selecciones. Uruguay y Cabo Verde suman ahora dos puntos en el grupo tras dos jornadas, manteniendo vivas sus aspiraciones de avanzar en el Mundial 2026.