La Guaira, Venezuela — La desesperación y la tensión aumentarán este sábado entre los habitantes del estado venezolano de La Guaira, donde rescatistas y civiles intensifican la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros, en medio de un drástico incremento en el número de víctimas fatales.
El gobierno de Venezuela informó que la cifra de personas fallecidas ascendió a 1.430 durante la mañana del sábado. Asimismo, las familias han reportado al menos 68.900 personas desaparecidas a tres días del devastador impacto de dos sismos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 que azotaron a la nación sudamericana.
Ante una respuesta gubernamental que los residentes calificaron de insuficiente y poco preparada por parte de soldados, bomberos y policías, la propia ciudadanía ha asumido las labores de rescate. Con palas, maquinaria pesada, cuerdas y sus propias manos, civiles remueven bloques de concreto en localidades costeras como Caraballeada, donde los vecinos manifestaron su frustración ante la demora de las autoridades para rescatar cuerpos y atender a los llamados de personas atrapadas que aún contaban con vida.
A casi 72 horas del desastre —un margen que las agencias de ayuda humanitaria consideran crucial para encontrar sobrevivientes—, equipos internacionales de rescate comenzaron a sumarse a las tareas de salvamento de manera más activa.
Por su parte, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró a través de la televisión estatal que más de 14,000 elementos de las fuerzas armadas y policiales se encuentran patrullando la zona afectada, la cual ahora mantiene restricciones de acceso y requiere permisos especiales para ingresar. La mandataria aseguró que su administración despliega una respuesta total durante estas “horas críticas”.
El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, que sirve a la capital, Caracas, sufrió daños severos en su infraestructura. Jeremy Lewin, alto funcionario del Departamento de Estado de EE.UU. UU. a cargo de la asistencia exterior, informó que los equipos estadounidenses trabajan activamente en la reparación de las pistas, logrando mantener una de ellas operativas para recibir la ayuda internacional.
Este desastre representa el desafío más grande para la gestión de Rodríguez, quien asumió el cargo en enero tras la captura y destitución de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. La emergencia ocurre en un contexto donde el país arrastra más de una década de crisis económica y parte de la población cuestiona la legitimidad de su movimiento político. Se prevé que la cifra de fallecidos continúe aumentando en las próximas horas, mientras bases de datos independientes procesan los reportes de millas de ciudadanos incomunicados por la caída de las redes de telefonía celular.