El futbol femenil en México dejó de pedir permiso. Ahora exige horarios estelares, exige inversión y exige respeto. Y lo está consiguiendo.
Arturo Águila
No es una frase romántica, es un hecho respaldado por estadios llenos, derechos de transmisión peleados y una Liga MX Femenil que para el Apertura 2026 se reinventa por completo. El día de hoy se presenta el nuevo formato. Se acabaron las jornadas dobles que exprimían a las jugadoras. Ahora serán 18 equipos divididos en dos grupos de nueve, 14 jornadas de fase regular y avanzan las cuatro mejores de cada sector a cuartos de final. Más orden, más descanso, más espectáculo. Así se profesionaliza una liga.
Este torneo tendrá una novedad clave: se va Mazatlán Femenil y entra Atlante Femenil. Una muestra de que la liga no está para proyectos improvisados, sino para instituciones que quieran competir de verdad.
Y es que mirar a los 18 equipos protagonistas es entender por qué esta liga es la más poderosa de América Latina. Tigres y Rayadas, las regias, siguen siendo el estándar de excelencia, con nóminas profundas y títulos que las respaldan. América (actuales Campeonas del torneo de la Liga MX Femenil del Clausura 2026 y de la Concacaf W Champions Cup) y Chivas, los dos gigantes nacionales, han entendido que el femenil no es un anexo, es un pilar. Pachuca, con su apuesta por jóvenes y con figuras como Charlyn Corral. Juárez, Tijuana y León ya no son comparsas, son equipos que incomodan, que fichan bien y que le han quitado puntos a cualquiera.

A ellos se suman Pumas, Cruz Azul, Atlas, Toluca, Querétaro, Atlético de San Luis, Puebla, Santos, Necaxa y el propio Atlante, que llegan con la obligación de dejar de ser participantes para convertirse en competidores. Porque esa es la gran deuda: cerrar la brecha.
Ese cierre de brecha no vendrá solo del torneo local. Vendrá de lo que pasa con la Selección. Y ahí el panorama es brutal. El Tri Sub-23 estará en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Santo Domingo, las Sub-20 jugarán el Mundial en Polonia contra potencias y las Sub-17 enfrentarán en Marruecos a España y Australia en fase de grupos. Cada categoría es un laboratorio que alimenta a la selección mayor, esa que el 28 de noviembre en Dallas se jugará ante Haití el pase al Mundial de Brasil 2027.

Ese es el verdadero termómetro. Ir al Mundial no puede ser una hazaña, debe ser una costumbre. Para eso se creó esta liga.
El gran cierre es este: durante años nos preguntamos si el futbol femenil podía pegar en México. La pregunta hoy es otra. ¿Están los directivos, los patrocinadores y nosotros como afición a la altura de lo que estas futbolistas ya ofrecen? Porque ellas ya entendieron todo. Ya entrenan como profesionales, ya llenan estadios, ya ganan partidos internacionales.
La pelota ya está en nuestra cancha. Y sería un error histórico dejarla pasar. Tenemos que ver más fútbol femenil.