Amud Conde
Las cemitas futboleras son el color y el sabor para los aficionados que disfrutan ver el fútbol en el Estadio Cuauhtémoc.
Este recinto representa mucho más que un sitio deportivo para la práctica del balompié en la capital poblana; es el escenario de una de las tradiciones gastronómicas más arraigadas para los poblanos.
Dentro de sus gradas, el consumo de la cemita futbolera trasciende la simple satisfacción del hambre, se convierte en una costumbre para los locales comer este platillo.
Este fenómeno se replicó durante la noche del partido entre México vs. Guatemala, en las eliminatorias del Premundial Concacaf Sub-20, en donde miles de poblanos se dieron cita en el Cuauhtémoc.
Mucho antes del inicio del partido, las inmediaciones del estadio se convierten en corredores gastronómicos para que los poblanos disfruten de los antojitos que ofrecen.
Entre chalupas, tacos y botana, la que más destaca es la famosa cemita tradicional, que con un costo de 110 pesos te llevas un botín gastronómico.

Dicho platillo está realizado con el tradicional pan de ajonjolí, ingrediente fundamental que otorga firmeza y sabor a la pieza, mientras su relleno está compuesto por milanesa, la cual se combina con papas fritas, jitomate, aguacate y cebolla.
Los aficionados adquieren su cemita como un elemento esencial del “kit de supervivencia” para el espectáculo deportivo. Adentro del estadio resulta imposible ver al público sin el platillo insignia de Puebla.
Y el partido entre México vs. Guatemala no fue la excepción, decenas de familias aprovecharon el encuentro para convivir y disfrutar de su jueves. Tal es el caso de Pedro, quien junto a su madre acudió al tercer encuentro de la Selección Nacional Mexicana y nos compartió que, antes de iniciar el partido, compró para él y su mamá una deliciosa cemita.
Recalcó que es un platillo típico infaltable para todos los que acuden al Estadio Cuauhtémoc o al béisbol con los Pericos de Puebla. Pedro aseveró que la cemita es una tradición por parte de los poblanos el disfrutarla mientras ven sus deportes favoritos, ya sea lucha, basquetbol, fútbol o béisbol.
Por su parte, empleados de “La Güera”, uno de los puestos más reconocidos por los aficionados del Cuauhtémoc, puntualizaron que sus ventas se elevan en la temporada de partidos, ya sea de Puebla o Pericos.
Subrayaron que la cemita es un platillo completo, el cual puede llegar a pesar un poco más de 300 gramos, lo que la convierte en una comida que se puede hasta compartir.
Mientras tanto, en el partido de México, la gente que asistió salió alegre del estadio al disfrutar de un partido de cuatro anotaciones por parte de los jugadores mexicanos.
Aunque en el primer tiempo sólo el público pudo gritar un gol, las olas, aplausos y porras nunca faltaron; el gran ánimo por ver a la Selección se reflejaba en el Estadio Cuauhtémoc.
La cemita es una relevancia cultural que posee un carácter intergeneracional, esto porque los padres heredan a sus hijos la costumbre de disfrutarla.
Los menores o turistas que pisan el estadio por primera vez reconocen el emblema de su club y también el sabor de la gastronomía local, lo que contribuye a la preservación de la cultura poblana frente a la influencia de los productos comerciales estandarizados que abundan en otros escenarios deportivos.