Desde los 2 años: 5 de cada 10 pacientes que usan aparato auditivo en Puebla son jóvenes

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Irina Díaz

La sordera y la pérdida auditiva no son problemas nuevos, lo que ha cambiado es que hoy existe más información y más personas buscan atenderse de forma oportuna. Así lo aseguró en entrevista para Ventana Pública Anselmo Gahona Hamilton, gerente de Auxibel Aparatos Auditivos, quien explicó que las causas son tan diversas como antiguas.

“Esto no es de ahora, sino de toda la vida, pues muchos de nacimiento, otros se fueron a nadar y se les infectó el oído, otros por un golpe, otros por deterioro en su audición. Esto no es tanto que se aumente, sino que hay más información para tratarse”, explicó.

De acuerdo con el especialista, cada vez es más visible el uso de auxiliares auditivos en población joven, aunque la condición no obedece a una edad específica ni a un género. “Cada vez hay más población joven que utiliza los aparatos, de hecho no obedece edades porque hay niños que nacen con el problema auditivo por malformación”, dijo.

Como ejemplo del panorama actual, señaló que en lo que va de 2026 la atención en Auxibel ha sido un auténtico “tutifruti” en la cuestión de los aparatos auditivos. De cada 10 pacientes que han requerido valoración, cinco son hombres y cinco son mujeres, con un rango de edad sumamente amplio que incluye pacientes de 2, 3, 12, 20, 30, 45 y hasta 60 años, lo que demuestra que la necesidad de un auxiliar auditivo puede presentarse en cualquier etapa de la vida, desde la primera infancia hasta la edad adulta.

Gahona Hamilton explicó que existe la idea generalizada de que solo los adultos mayores pierden audición, cuando en realidad el deterioro es un proceso natural que comienza mucho antes y que se acelera por malos hábitos. “Estamos acostumbrados a decir que el viejito ya no oye bien porque todos tenemos un deterioro auditivo que se va a generar con la edad… existe también el oído cansado que empieza desde los 30 años”, indicó.

El gerente detalló que en Auxibel realizan una valoración sin costo y determinan la necesidad del uso de un aparato auditivo o, en su caso, refieren al paciente con un médico otorrinolaringólogo para un estudio más profundo. Los costos de los dispositivos en el mercado actual oscilan entre los 12 mil y los 130 mil pesos, dependiendo del grado de pérdida, el tipo de tecnología, la conectividad y si se trata de un auxiliar externo o de un sistema implantable.

Factores que provocan sordera

Entre los principales factores que provocan disminución auditiva y que muchas veces se minimizan en la consulta diaria están la falta de limpieza adecuada en los oídos, como el taponamiento por cerilla, situación ante la cual advirtió que “el oído empieza a esforzarse” para compensar la obstrucción, así como una gripa mal cuidada, que provoca que se llene de moco el oído medio y derive en otitis que, si no se atienden a tiempo, dejan secuelas auditivas.

Para prevenir el daño auditivo, recomendó acudir mínimo cada seis meses a una consulta de revisión con un especialista, cuidar que el volumen de audífonos y bocinas no rebase los 90 decibeles y evitar la fatiga auditiva con el uso de protectores en ambientes ruidosos. La regla de oro, concluyó, es no exponerse más de 45 minutos continuos a sonidos por encima de los 90 decibeles.

Riesgo global en jóvenes

Cabe mencionar que esta tendencia observada en Puebla se enmarca en una alerta sanitaria a nivel mundial. La sordera ya no es una afección exclusiva de la vejez: cada vez más jóvenes están en riesgo de ver afectada su audición por sus hábitos de entretenimiento.

La Organización Mundial de la Salud estima que 1.1 mil millones de personas de entre 12 y 35 años están en riesgo de desarrollar pérdida auditiva por la exposición frecuente y prolongada a sonidos recreativos de alta intensidad.

Conciertos, festivales, videojuegos, salas de cine y el uso prolongado de auriculares forman parte de la rutina de millones de personas. Aunque estas actividades se asocian con el entretenimiento, también representan una fuente importante de exposición al ruido extremo. MED-EL, líder en soluciones médicas auditivas, señala que mientras una conversación cotidiana alcanza alrededor de los 60 decibeles, un concierto puede llegar hasta los 140 decibeles, y escuchar música por encima de los 85 decibeles durante periodos prolongados incrementa el riesgo de afectar las células del oído interno de forma irreversible.

Pese a este escenario, las revisiones para detectar alteraciones en la capacidad de escuchar todavía no forman parte de los hábitos de cuidado de la población joven. Un estudio realizado por MED-EL revela que el 31% de las personas entre 18 y 24 años nunca se ha realizado una prueba de audición, por lo que muchas alteraciones permanecen sin detectarse hasta que empiezan a interferir con actividades tan cotidianas como mantener una conversación o seguir una clase.

En México, este panorama también representa un reto para la salud pública. De acuerdo con el Instituto de Salud para el Bienestar, los trastornos auditivos pueden repercutir en el desarrollo personal, familiar y social de quienes los presentan, lo que evidencia la importancia de identificar cualquier alteración desde sus primeras señales.

Los profesionales de la salud recomiendan acudir con un especialista cuando se presentan síntomas como zumbido en uno o ambos oídos, necesidad frecuente de pedir que repitan palabras, disminución temporal de la audición tras la exposición a sonidos intensos, sensación persistente de oído tapado, hipersensibilidad a determinados sonidos, dolor de cabeza, náuseas, dificultad para seguir conversaciones en el salón de clases o en lugares concurridos, así como secreción o sangrado en el oído.

“Es un error pensar que todas las pérdidas de la audición son iguales o que necesariamente implican dejar de escuchar por completo. Cada paciente presenta una condición distinta y, por ello, el primer paso siempre debe ser un diagnóstico oportuno y preciso que permita determinar el tratamiento más adecuado”, señala la doctora María Fernanda Alderete, médica audióloga y de soporte clínico en MED-EL.

De esta forma, en Puebla y el resto del mundo, la pérdida auditiva ya no distingue edad ni género, por lo que la alerta es clara: revisarse a tiempo y bajar el volumen hoy para evitar usar un aparato mañana.

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