La NFL vuelve a encender el emparrillado: una temporada para creer, sufrir y soñar.

septiembre 9, 2026

Queridos lectores una temporada más se avecina para todos los que amamos el deporte de las tacleadas, vuelven las batallas en el emparrillado. Y por supuesto si ustedes se preguntan quienes es mi favorito para ganar el Super Bowl pues mis amados Rams de Los Ángeles. Sí, lo digo desde ahora, sin esconderme y con la ilusión de quien sabe que en la NFL nada está escrito hasta que cae el último segundo del Super Bowl.

La temporada 2026 está a punto de comenzar y llega con una característica que siempre hace especial a esta liga: la capacidad de reinventarse. Cada campaña comienza con 32 equipos creyendo que tienen posibilidades, con aficionados renovando sus esperanzas y con jugadores dispuestos a dejar atrás lesiones, derrotas y decepciones para escribir una historia completamente diferente.

El miércoles 9 de septiembre marcará el arranque oficial de la campaña, con el duelo entre los campeones Seattle Seahawks y New England Patriots, a las 6:20 p. m. (hora del centro de México), una decisión poco habitual iniciarla en un día miércoles y que convierte esta edición en una temporada distinta desde el primer silbatazo. La NFL vuelve a demostrar que no tiene miedo de modificar sus tradiciones cuando existe una oportunidad de llevar el espectáculo a nuevos escenarios. Y precisamente ahí aparece uno de los grandes acontecimientos de esta primera semana.

Por primera vez, Australia recibirá un partido de temporada regular de la NFL. El Melbourne Cricket Ground será escenario del enfrentamiento entre Los Ángeles Rams y San Francisco 49ers, programado para el jueves 10 de septiembre.

No es un partido más. Es una declaración de intenciones. La NFL quiere que su producto sea verdaderamente global y Australia representa un paso enorme en esa expansión. Los Rams, además, tendrán el privilegio de formar parte de este momento histórico como uno de los protagonistas del primer encuentro oficial de la liga en territorio australiano.

Y aquí es donde mi corazón de aficionado vuelve a aparecer. Los Rams son mi candidato. Pero no por simple simpatía. Hay argumentos deportivos detrás de esa elección. La ofensiva angelina viene de colocarse entre las mejores de la liga y, de acuerdo con el análisis publicado por NFL.com, Los Ángeles terminó la campaña anterior como el equipo con mayor producción ofensiva por partido entre los equipos considerados en ese ranking, con 29.6 puntos por encuentro.

Eso no garantiza absolutamente nada. En la NFL, una gran ofensiva puede quedarse sin respuestas cuando llega enero, una defensa puede convertirse en protagonista de una noche y una lesión puede modificar por completo el destino de una franquicia. Esa es precisamente la magia de esta competencia.

Los Rams tendrán que demostrar que pueden sostener su nivel cuando aumente la presión. Tendrán que ganar partidos cerrados, responder en escenarios complicados y, sobre todo, llegar sanos al tramo decisivo. Porque ganar en septiembre genera ilusión, pero ganar en enero construye leyendas.

También tendremos que mirar con atención a los grandes candidatos de siempre Eagles, Broncos, Patriots, GB, Ravens, Chiefs y hasta uno de los favoritos en llegar al juego grande los Bills de Buffalo. Equipos acostumbrados a las luces, quarterbacks que viven bajo una presión enorme y jóvenes que intentarán convertirse en las nuevas figuras de la liga. La NFL no solamente enfrenta equipos; enfrenta generaciones, filosofías y maneras distintas de entender el fútbol americano.

Y mientras tanto, nosotros estaremos ahí. Frente al televisor, con el jersey de nuestro equipo, discutiendo cada decisión arbitral, celebrando cada touchdown y sufriendo cada cuarto down.

Porque ser aficionado de la NFL no consiste solamente en conocer estadísticas. También significa sentir.

Hay algo especial en escuchar nuevamente el golpe de los cascos, observar las formaciones antes del snap y esperar ese instante en el que el quarterback recibe el balón. Después de meses de espera, el domingo vuelve a tener otro significado.

Las tardes vuelven a llenarse de fútbol americano y las noches recuperan esa tensión que solamente la NFL puede producir.

La liga llega además con un calendario internacional récord de nueve partidos fuera de Estados Unidos, una muestra evidente de que el crecimiento mundial del deporte ya no es una promesa, sino una estrategia concreta.
Pero al final, más allá de Australia, de los grandes estadios, de las nuevas generaciones y de los enormes reflectores, todo se reduce a lo mismo: 11 jugadores de cada lado, un balón y una oportunidad.

Los Rams tienen mi voto, mi confianza y, por qué no decirlo, mi corazón. Pero la NFL tiene la última palabra. Si Los Ángeles quiere levantar el Vince Lombardi Trophy, tendrá que sobrevivir a una temporada larga, exigente y llena de obstáculos.

Y eso es precisamente lo que hace hermosa a esta liga.

Porque aquí nadie puede sentirse campeón en septiembre.

Aquí se empieza soñando y se termina creyendo.
Aquí cada golpe cuenta, cada yarda importa y cada segundo puede cambiar una temporada entera.

Así que preparen los jerseys, ajusten los cinturones y que ruja el emparrillado.

La espera terminó.

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