Aprender una habilidad puede modificar las conexiones del cerebro. Esta capacidad, conocida como neuroplasticidad, permite que el sistema nervioso se adapte a las experiencias y participa en procesos como el aprendizaje y la memoria. Aunque es especialmente importante durante el desarrollo, continúa durante la vida adulta.
De acuerdo con información de divulgación científica del Instituto de Tecnología de California (Caltech), las redes neuronales cambian a lo largo de la vida. Esto ayuda a explicar cómo adquirimos conocimientos y desarrollamos habilidades mediante la experiencia y la práctica.
Estudiar un idioma, practicar un instrumento o aprender una tarea nueva involucra diferentes circuitos cerebrales. Con el aprendizaje, las conexiones que participan en esas actividades pueden modificarse. Sin embargo, esta capacidad no significa que podamos transformar cualquier aspecto de nuestro funcionamiento de inmediato.
¿Qué significa que el cerebro sea plástico?
En neurociencia, la palabra “plasticidad” se refiere a la capacidad de cambiar. Comprende modificaciones en la estructura y el funcionamiento del cerebro relacionadas con la actividad y la experiencia.
Las neuronas se comunican mediante conexiones llamadas sinapsis. El aprendizaje puede modificar la eficacia de esas conexiones y la manera en que participan distintos circuitos. Por eso, la neuroplasticidad no consiste únicamente en crear conexiones nuevas: también incluye cambios en las que ya existen.
Estos procesos contribuyen a que una actividad resulte más familiar con la práctica. Aprender, recordar y adquirir destrezas involucra cambios que no siempre podemos percibir directamente, pero que forman parte del funcionamiento del sistema nervioso.
La práctica importa, pero el descanso también
La repetición participa en el aprendizaje, aunque los periodos de descanso también pueden contribuir a consolidarlo.
Investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) estudiaron a personas que aprendían a escribir una secuencia numérica en un teclado. Encontraron que los descansos breves entre periodos de práctica desempeñaban un papel importante en la adquisición de esa habilidad.
Al registrar la actividad cerebral, observaron que durante las pausas el cerebro reproducía rápidamente patrones relacionados con la tarea practicada.
El hallazgo aporta evidencia sobre la participación del reposo en el aprendizaje de una habilidad motora específica. No significa que todas las actividades produzcan exactamente los mismos resultados ni que exista una duración de descanso adecuada para cualquier aprendizaje.
Una capacidad que continúa en la vida adulta
La adaptación cerebral no termina con la infancia. Según Caltech, el cerebro y sus vías neuronales siguen cambiando durante la vida, aunque los mecanismos y las posibilidades de modificación varían.
Esta capacidad también se estudia en relación con las lesiones cerebrales y la recuperación de funciones. Su existencia, sin embargo, no garantiza que cualquier daño pueda revertirse ni que los resultados dependan únicamente de la voluntad o del esfuerzo individual.
Hablar de neuroplasticidad permite reconocer que el cerebro conserva posibilidades de cambio, sin atribuirle una capacidad ilimitada de recuperación o transformación.
¿Qué relación tiene con los hábitos?
Aprender nuevas maneras de actuar puede involucrar modificaciones en los circuitos cerebrales. Aun así, la neuroplasticidad no es una fórmula que permita cambiar cualquier hábito solo con repetir una conducta.
Las fuentes consultadas tampoco establecen un plazo universal para modificar hábitos. Por ello, no sería preciso prometer que una persona puede “reprogramar” su cerebro en un número determinado de días.
La explicación respaldada por la evidencia es que el cerebro conserva capacidad de adaptación y que aprender implica procesos de práctica y consolidación. Sus alcances dependen de la actividad y de las condiciones de cada persona.
La práctica y los descansos participan en el aprendizaje; la adaptación cerebral continúa en la vida adulta, con alcances que varían según la tarea y la persona.