Irina Díaz
El reloj marcaba casi las once de la noche y el Zócalo de Puebla ya no le cabía un alma. Entre el olor a elote, antojitos y pólvora, con familias completas envueltas en banderas y niños en los hombros de sus papás, el balcón del Palacio Municipal se iluminó. Era el turno del segundo Grito de Independencia del gobernador Alejandro Armenta Mier, y esta vez la arenga no sería la de siempre.
Minutos antes, el protocolo se había roto por un instante, ya que los invitados de los tres poderes comenzaron a salir del Palacio para mezclarse con la gente. El gabinete estatal en pleno, el gabinete municipal del alcalde José Chedraui Budib, la fiscal general del Estado, Idamis Pastor Betancourt, y la presidenta del Tribunal Superior de Justicia, la magistrada Belinda Aguilar Díaz, caminaron entre el público. También estaban los dirigentes de la coalición Sigamos Haciendo Historia: de Morena, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), del Partido del Trabajo (PT) y de Fuerza por México (FXM), además de diputados locales, federales y senadores que no quisieron perderse la foto de la noche mexicana.
Quienes se adelantaron a todos fueron las diputadas locales Graciela Palomares y Nayeli Salvatori, pues salieron del recinto unos minutos antes que el resto y se fueron directo con la gente para tomarse selfies y abrazos. Ambas, emanadas de Morena, llegaron bajo reflectores luego de haber sido sancionadas por su propio partido con la suspensión de sus derechos políticos tras denostar a los adultos mayores en un podcast.

Ya en el balcón, Armenta apareció acompañado de su esposa y presidenta del Sistema Estatal DIF, Cecilia Arellano; del edil capitalino José Chedraui Budib y de su esposa y titular del DIF Municipal, MariElisse Budib. Desde abajo, la arenga se esperaba como cada año, pero el gobernador tenía un guion distinto.
“Viva las madres buscadoras”: Armenta
Empezó con lo clásico que no puede faltar: ¡Viva Miguel Hidalgo y Costilla!, ¡Viva José María Morelos y Pavón!, ¡Viva Ignacio Allende!, ¡Viva Vicente Guerrero! Hasta ahí, lo de siempre. Después vino el giro que ya había marcado la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo el año pasado y que Armenta retomó como reivindicación.
Con nombre y apellido, sin recortes: ¡Viva Josefa Ortiz Téllez-Girón!, ¡Viva Leona Vicario!, ¡Viva Gertrudis Bocanegra! El público lo notó y lo aplaudió.

Pero el momento más largo y emotivo fue cuando amplió el reconocimiento. Tomó aire y lanzó: “¡Vivan las mujeres de Puebla que con valor y dignidad han hecho historia!”. Enseguida, gritó: “¡Viva la revolucionaria Carmen Serdán!”, la poblana que hoy da nombre a las Casas Carmen Serdán, los refugios para mujeres víctimas de violencia que ha habilitado su administración en todo el estado.
🇲🇽🏛️ Familias y madres buscadoras formaron parte de la arenga del Grito de Independencia en Puebla.
Desde el balcón del Palacio Municipal de la capital poblana, el gobernador @armentapuebla_ las incluyó entre las menciones realizadas durante la ceremonia. 🤝🇲🇽#Puebla… pic.twitter.com/KXzE0KzS4z
— Ventana Pública (@VentanaPub) September 16, 2026
Y cuando parecía que venía el cierre, volvió a alzar la voz para decir lo que pocos gobernadores se han atrevido a gritar desde un balcón oficial: “¡Vivan las madres y familias buscadoras!”. El Zócalo estalló en aplausos. Remató con un “¡Viva nuestra presidenta Claudia Sheinbaum!” antes de los tres vivas de rigor: ¡Viva Puebla! y ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!

Sonó la campana del Palacjio Municipal, ondeó la bandera y el cielo del Centro Histórico se encendió. El espectáculo de pirotecnia pintó de verde, blanco y rojo la Catedral y el Ayuntamiento mientras Armenta, su esposa y el alcalde saludaban con la mano en alto. Abajo, la gente grababa, gritaba, lloraba y cantaba el Himno Nacional.

Así, con un Grito con acento feminista y con mención a las buscadoras, Armenta cerró su segunda ceremonia.










