PARÍS, FRANCIA. — Al iniciar una intensa visita de Estado de cuatro días a territorio francés —la primera de un pontífice a la nación gala en dieciocho años—, el papa León XIV advirtió de manera categórica que el desarrollo tecnológico desmedido y la creación de un denominado “paraíso de máquinas” conllevan el riesgo latente de socavar y marginar a la propia humanidad. Durante su discurso inaugural ofrecido ante el presidente Emmanuel Macron, autoridades civiles, diplomáticos y representantes de organismos internacionales en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el líder religioso planteó profundas interrogantes existenciales sobre el significado de la dignidad humana en la era de la inteligencia artificial y el rearme nuclear global.

Ante un contexto internacional marcado por conflictos bélicos en Europa y Oriente Medio, el jerarca del Vaticano reafirmó la postura de la Iglesia católica en contra del uso y proliferación de armamento nuclear, calificando la doctrina de la disuasión atómica como un enfoque erróneo que únicamente estimula una nueva carrera armamentista. Asimismo, frente a un país caracterizado por una estricta adhesión constitucional al principio de la laicidad y donde recientemente se han aprobado leyes relativas al derecho al aborto y la asistencia para enfermos terminales, León XIV hizo un llamado a reflexionar sobre la protección de la vida humana desde su concepción hasta su término natural, destacando que el respeto a la vida constituye el cimiento indispensable de todos los derechos fundamentales.

Por su parte, el presidente Emmanuel Macron dio la bienvenida al pontífice en el Palacio del Élysée y destacó que la visita representa un mensaje de esperanza para la sociedad francesa en un momento político complejo. Tras su llegada, que estuvo acompañada por el repique de campanas en diversas catedrales del país y una masiva presencia de fieles en las calles de París, la agenda del sumo pontífice contempla recorridos pastorales y encuentros institucionales que incluirán paradas en el emblemático santuario de peregrinación de Lourdes y en la ciudad nororiental de Metz, reafirmando los vínculos históricos y culturales del continente europeo.