El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que el Pentágono no transmitirá en vivo la ejecución de Nidal Malik Hasan, exmayor y psiquiatra del Ejército condenado por el ataque de 2009 en Fort Hood, Texas.
La decisión representa un cambio respecto al plan anunciado previamente por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y se produce después de críticas provenientes tanto de republicanos como de demócratas.
Hasan fue declarado culpable en 2013 por el ataque ocurrido el 5 de noviembre de 2009, en el que fallecieron 13 personas y más de 30 resultaron heridas. Actualmente permanece bajo custodia militar.
Su ejecución está programada para el 3 de diciembre. De concretarse, sería la primera ejecución realizada por las fuerzas armadas estadounidenses desde 1961.
Pentágono había planteado transmitir la ejecución
A principios de octubre, Hegseth anunció que la ejecución tendría carácter público. Posteriormente, el Pentágono confirmó que existían planes para realizar una transmisión en directo por internet.
La propuesta provocó críticas de legisladores de ambos partidos y también generó cuestionamientos entre representantes religiosos y otros sectores.
El vicepresidente JD Vance se pronunció sobre el tema y señaló que no tenía intención de observar la transmisión.
Trump había respaldado inicialmente la posibilidad de hacer pública la ejecución bajo el argumento de que podría funcionar como elemento disuasorio. Sin embargo, este jueves confirmó que el gobierno había decidido no continuar con ese plan.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, informó que Trump y Hegseth conversaron sobre el asunto antes del anuncio y señaló que el secretario de Defensa respaldaba la decisión presidencial.
Familiares de las víctimas podrán estar presentes
Aunque se descartó la transmisión para el público, Trump indicó que los familiares directos de las víctimas tendrán la posibilidad de presenciar la ejecución en persona si así lo desean.
El caso de Hasan se remonta a su etapa como psiquiatra del Ejército estadounidense. Al momento del ataque tenía el rango de mayor y se encontraba asignado a Fort Hood, instalación militar que actualmente lleva el nombre de Fort Cavazos.
Un tribunal militar lo declaró culpable en 2013 y determinó la pena de muerte. Desde entonces, su caso ha permanecido dentro del sistema de justicia militar estadounidense.
Sería la primera ejecución militar en más de seis décadas
Estados Unidos no realiza una ejecución bajo jurisdicción militar desde 1961, por lo que el procedimiento previsto para diciembre marcaría un hecho excepcional dentro de las fuerzas armadas.
La decisión de transmitir inicialmente el procedimiento había añadido un elemento inusual al caso y abrió una discusión sobre la difusión pública de las ejecuciones.
Tras las críticas generadas por la propuesta, la administración de Trump decidió mantener el procedimiento fuera de una transmisión pública, aunque permitirá la presencia de familiares de las víctimas.