Irina Díaz
Más de 749 mil mujeres en Puebla están fuera del mercado laboral formal porque dedican su jornada completa al trabajo doméstico y de cuidados sin salario.
Así lo revela el informe del Observatorio de Trabajo Digno, que detalla que de las 774 mil personas que en el estado no pueden incorporarse a un empleo por responsabilidades en el hogar, el 96.8 por ciento son mujeres.
Con esta cifra, Puebla se coloca en el quinto lugar nacional en exclusión laboral por motivos de cuidado, con un incremento de 230 mil personas en esta condición en las últimas dos décadas.
La desigualdad se refleja en el uso del tiempo. Mientras los hombres destinan en promedio 11.1 horas a la semana al trabajo del hogar, las mujeres dedican 29.2 horas, es decir, 2.5 veces más.
A nivel nacional, ellas invierten 23.5 horas semanales en cuidados, 10.5 horas más que los hombres, de acuerdo con datos del INEGI, Coneval y el Observatorio de Salarios de la Ibero Puebla.

Esta sobrecarga las orilla a empleos de menor calidad, con jornadas reducidas y sin prestaciones. A nivel nacional, 45 por ciento de la población ocupada cuenta con prestaciones básicas, mientras que en Puebla la cifra no llega al 20 por ciento. En la entidad, la informalidad supera el 65 por ciento.
En materia de ingresos, la brecha también es evidente: 46.7 por ciento de las mujeres ocupadas en México percibe hasta un salario mínimo, frente al 34 por ciento de los hombres. Solo 0.5 por ciento de las trabajadoras alcanza cinco salarios mínimos o más.
Aunque la brecha de participación laboral entre hombres y mujeres es de 32.5 por ciento a nivel nacional y de 25.3 por ciento en Puebla, el obstáculo no es la falta de disposición para trabajar, sino la carga del trabajo no remunerado y la falta de redes públicas de apoyo.
En Puebla, 31.7 por ciento de los hogares están encabezados por mujeres, quienes sostienen dobles y triples jornadas entre el comercio, las ventas por catálogo y el cuidado de sus hijos. A esto se suma que 17 por ciento de las mujeres ha enfrentado discriminación laboral y 26.1 por ciento ha sufrido violencia en el trabajo, lo que empuja a muchas a refugiarse en esquemas informales.

Para miles de poblanas, el trabajo remoto tampoco ha sido una solución. La posibilidad de trabajar desde casa opera bajo una condición implícita: aceptar menos salario y menos derechos. El Banco Interamericano de Desarrollo advierte que en México las mujeres están dispuestas a sacrificar hasta 10 por ciento de su salario por un empleo remoto, lo que abarata su trabajo.
Especialistas recuerdan que reducir el sueldo en teletrabajo para puestos con las mismas funciones que uno presencial constituye discriminación laboral. El artículo 86 de la Ley Federal del Trabajo establece que, a trabajo igual, en puesto, jornada y eficiencia iguales, corresponde salario igual.
Ante este panorama, en el Congreso del Estado ya se discute la creación de la Ley del Sistema Integral de Cuidados. La diputada local Norma Estela Pimentel anunció el Foro sobre el Derecho Integral al Cuidado, para recabar propuestas de reformas y presupuestos con corresponsabilidad social.