Dallas, Arlington, 22 de junio.– El Estadio Dallas vivió una noche de fiesta con un lleno espectacular. Las tribunas se pintaron de rojo y blanco gracias a la pasión de los aficionados austriacos y argentinos, quienes con cánticos y banderas no dejaron de alentar durante los 90 minutos.
El primer tiempo comenzó con ambos equipos disputando la posesión en el mediocampo. Austria intentó imponer condiciones, pero Argentina respondió con intensidad. Al minuto 8, tras una revisión del VAR, se sancionó un penal a favor de la albiceleste. Lionel Messi tomó la responsabilidad, pero su disparo fue detenido, dejando escapar la oportunidad de abrir el marcador.
El encuentro se mantuvo trabado, con roces y entradas fuertes que encendieron los ánimos. Sin embargo, al minuto 32, una jugada bien elaborada por Argentina terminó con Messi enviando el balón al fondo de las redes para el 1-0. Con ese tanto, el capitán argentino alcanzó los 17 goles en Copas del Mundo, convirtiéndose en el máximo goleador histórico del torneo. La primera mitad concluyó con ventaja mínima para los sudamericanos.

En la segunda parte, Austria adelantó líneas y buscó el empate con mayor posesión, mientras Argentina se replegó y apostó al contragolpe. El ritmo del partido fue decayendo, con pocas ocasiones claras y un juego trabado en el medio campo.
Cuando parecía que el marcador no se movería más, al minuto 94 Messi volvió a aparecer para marcar el 2-0 definitivo, sellando la victoria albiceleste.
Hay que hacer mención, que, si Messi hubiera sido expulsado en el primer partido, los dos goles de hoy no existirían, ya que debió estar suspendido.
El triunfo, aunque sin brillo y con un desarrollo insípido, fue suficiente para que Argentina sumara 6 puntos y asegurara su clasificación a la siguiente ronda del Mundial 2026. Austria, con 3 unidades, mantiene vivas sus esperanzas de avanzar, aunque deberá mejorar en sus próximos compromisos.