LA GUAIRA, VENEZUELA (28 de junio, 2026) — Cuatro días después de los devastadores terremotos consecutivos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron la costa norte de Venezuela, el balance oficial de víctimas mortales se elevó drásticamente a 1,450 personas fallecidas y aproximadamente 3,150 heridas. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, detalló que el número de personas damnificadas alcanza las 12,721, mientras miles de rescatistas nacionales y brigadas internacionales intensifican las operaciones de búsqueda a contrarreloj para localizar sobrevivientes bajo los escombros.
Daños a la infraestructura y advertencias de la ONU sobre desplazamiento masivo
Los informes consolidados por el Poder Legislativo revelan una severa afectación en la infraestructura del país, contabilizándose 774 edificios con daños estructurales, de los cuales 189 sufrieron un colapso total. Asimismo, 38 centros hospitalarios y más de 1,600 estructuras viales —incluyendo puentes y carreteras— presentan desprendimientos o fallas de carga. Al respecto, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de las Naciones Unidas, a través de su directora general Amy Pope, advirtió que hasta 6.8 millones de ciudadanos podrían resultar afectados de forma directa o indirecta por el siniestro, previendo un incremento sustancial en el desplazamiento interno de la población hacia zonas seguras.
Para facilitar el flujo logístico, los cuerpos de seguridad pública y el ejército restringieron el acceso terrestre hacia el estado de La Guaira —la zona más devastada— mediante controles con códigos QR en las autopistas, habilitando carriles exclusivos para camiones con ayuda humanitaria y plantas eléctricas. En contraste con las afectaciones generales, la empresa operadora del Metro de Caracas anunció la reanudación total de sus servicios comerciales tras concluir las revisiones periciales a las vías férreas, túneles y sistemas electromecánicos.
Rescates internacionales y balance de sobrevivientes
A pesar de superarse la ventana crítica de las 72 horas para el hallazgo de sobrevivientes, el arribo de 2,624 especialistas internacionales ha permitido concretar rescates exitosos en las últimas horas:
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Playa los Cocos (La Guaira): Elementos de búsqueda y rescate del condado de Fairfax, Estados Unidos, lograron extraer con vida a un padre y a su hijo de entre las estructuras colapsadas de un complejo habitacional.
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Caraballeda (La Guaira): Células de rescate de El Salvador, en coordinación con personal USAR de Perú, rescataron a Belkys Josefina Barreto García, de 60 años, tras laborar 11 horas continuas en el edificio derrumbado Breogan, donde la mujer permaneció atrapada durante 86 horas.
La presidencia encargada de la nación, encabezada por Delcy Rodríguez, informó que al menos 33 personas fueron salvadas con vida durante la jornada previa. Paralelamente, las autoridades sanitarias convocaron a una jornada nacional de emergencia para la donación voluntaria de sangre en centros públicos como el Hospital Domingo Luciani y el Hospital de Chacao, con la finalidad de reabastecer los bancos de plasma y garantizar la atención médica de los miles de heridos.
Respuestas diplomáticas, ayuda internacional y pérdidas extranjeras
El despliegue de asistencia global continuó con el envío de un avión Hércules de la Fuerza Aérea del Perú provisto de 14 toneladas de insumos de primera necesidad, carpas y vestimenta. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España confirmó el fallecimiento de nueve ciudadanos de nacionalidad española a causa de los sismos, reportando a 131 más en calidad de desaparecidos, mientras los cuerpos de emergencia enfocan esfuerzos en la extracción de 14 connacionales localizados bajo los escombros.
En el plano político, el líder opositor Edmundo González cuestionó desde su exilio en España una presunta confiscación de ayuda humanitaria reportada por activistas en el estado de Yaracuy, señalando que la prioridad del Estado debe centrarse de forma irrestricta en la protección de vidas. A nivel ecuménico, el Papa León XIV externó su solidaridad hacia el pueblo venezolano durante la bendición dominical en la Plaza de San Pedro, elevando plegarias por el eterno descanso de las víctimas y reconociendo la labor humanitaria de los brigadistas en el territorio afectado.