Vancouver, Canadá, 21 de junio.– El Estadio Vancouver lució un lleno impresionante, teñido de rojo y blanco por la pasión de los aficionados egipcios y neozelandeses. Las tribunas se convirtieron en un mosaico vibrante, con cánticos y rostros llenos de júbilo que acompañaron cada instante de un partido que mantuvo la tensión hasta el final.
El encuentro comenzó con intensidad y al minuto 14, Nueva Zelanda sorprendió. En un tiro de esquina, Finn Surman conectó un cabezazo impecable que venció al guardameta Mostafa Ahmed Abdelazi, adelantando 1-0 a los oceánicos. Egipto tomó la posesión del balón, pero sus intentos carecieron de profundidad y se fueron al descanso en desventaja.
La segunda mitad fue un espectáculo egipcio. Desde el inicio, los “Faraones” se lanzaron al ataque con Mo Salah como líder indiscutible. Al minuto 52, Mostafa Ziko apareció dentro del área para rematar de cabeza y empatar el marcador 1-1. El dominio egipcio se volvió abrumador, con Nueva Zelanda replegado y apostando al contragolpe.

La remontada llegó al minuto 66. Salah, capitán y figura, recibió un balón dentro del área y definió con su pierna izquierda de manera excelsa, imposible para el arquero neozelandés. El 2-1 encendió la euforia en las tribunas y consolidó el control egipcio.
El golpe definitivo se produjo al minuto 74. En un tiro de esquina ejecutado por Salah, Mahmoud Trezeguet se anticipó en el primer palo y con un cabezazo certero marcó el 3-1, sellando la victoria. Los últimos minutos fueron de trámite, con Egipto administrando la ventaja y Nueva Zelanda sin capacidad de reacción.
El pitazo final confirmó el triunfo egipcio, sustentado en un segundo tiempo brillante y en la jerarquía de sus figuras. Egipto suma cuatro puntos en el grupo y se coloca en la cima, mientras Nueva Zelanda se queda con una unidad, aún con posibilidades de avanzar. Vancouver fue testigo de un partido vibrante, donde los “Faraones” mostraron carácter y contundencia para imponerse con autoridad.