LONDRES. — El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, solicitó de manera formal a las corporaciones desarrolladoras de inteligencia artificial que transparenten los registros de contaminación por dióxido de carbono, así como los volúmenes de recursos hídricos y superficies de tierra requeridos para el sostenimiento de sus operaciones tecnológicas. Durante su intervención en la London Climate Action Week, el funcionario multilateral propuso la creación de la Iniciativa de Transparencia Ambiental de la IA, orientada a estandarizar los reportes de sostenibilidad de una industria con una demanda energética en franca expansión.
Metas de transición y la matriz de consumo en centros de datos
La propuesta formulada por el titular de la ONU establece como directriz que las firmas tecnológicas asuman el compromiso de abastecer la totalidad de sus centros de datos e infraestructura informática con fuentes de energía 100 por ciento renovable, tales como la eólica y la solar, fijando como fecha límite el año 2030. Guterres enfatizó la necesidad de suprimir los costos ambientales ocultos derivados del procesamiento de datos, instando a evitar el traslado de la carga ecológica hacia las comunidades locales que albergan dichas instalaciones físicas.
Los balances actuales de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) determinan que la matriz eléctrica que sustenta a los centros de datos a nivel global mantiene una dependencia del 30 por ciento respecto al carbón mineral. Por su parte, los complejos de energía renovable —hidroeléctrica, eólica y solar— proveen el 27 por ciento del suministro, seguidos por el gas natural con un 26 por ciento y la energía nuclear con un 15 por ciento, previéndose que las alternativas limpias consigan absorber apenas la mitad del incremento de la demanda proyectado para el próximo lustro.
Proyecciones de la huella ecológica y el factor normativo
De acuerdo con los indicadores presentados en los informes de las Naciones Unidas, el consumo eléctrico, el gasto hídrico y los niveles de contaminación asociados al despliegue de la inteligencia artificial registran una tendencia de duplicación en un plazo de cuatro años. Las métricas sectoriales indican que los servidores e instalaciones requeridos por esta tecnología representaron el 1.5 por ciento del consumo mundial de electricidad en 2025, estimándose que dicha cuota de participación se elevará hasta alcanzar casi el 3 por ciento de la demanda global hacia el año 2030.
A pesar de que consorcios tecnológicos como Google y Amazon han anunciado estrategias de inversión en energía solar y reactores nucleares para descarbonizar sus cadenas operativas, la competencia por acelerar los modelos de IA ha derivado en un repunte de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global. Los análisis técnicos advierten que, si bien la IA posee el potencial de optimizar la eficiencia de los sistemas industriales y mitigar la polución, la opacidad informativa prevaleciente deja a las poblaciones periféricas sin datos certeros sobre el impacto ambiental de los macroproyectos de infraestructura digital.
Disparidades en la política climática internacional
El posicionamiento de la ONU se inscribe en la estrategia previa a la celebración de la Conferencia de las Partes (COP) programada para desarrollarse en Turquía, cuyo eje conductor se centra en limitar el incremento de la temperatura global por debajo del umbral de los 1.5 °C en comparación con los niveles preindustriales, una meta del Acuerdo de París cuyo promedio trianual fue superado por primera vez el año pasado. Para contener dicha tendencia, el secretario general urgió a implementar reducciones drásticas en las emisiones de gas metano y a disminuir la subordinación hacia los combustibles fósiles tradicionales.
El panorama de la transición energética global exhibe comportamientos divergentes según las regiones geográficas. Mientras que las fuentes renovables superaron el crecimiento neto de la demanda eléctrica global e integraron por primera vez más de un tercio de la matriz mundial en 2025 —con China liderando los volúmenes de instalación y Europa reduciendo el uso de combustibles fósiles—, el gobierno de los Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump ha priorizado la extracción y quema de carbón, petróleo y gas natural en el contexto de la crisis energética derivada del conflicto armado entre el país norteamericano e Irán.