CABO CAÑAVERAL, FLORIDA, EE.UU. (AP) — La NASA iniciará esta semana una audaz misión de rescate valorada en 30 millones de dólares para salvar al Observatorio Swift, un telescopio espacial veterano que pierde altitud aceleradamente. La operación contempla el lanzamiento de un salvavidas robótico desarrollado por la empresa de nueva creación Katalyst Space Technologies, el cual intentará acoplarse a la nave para elevarla a una órbita más alta y estable. El despegue está programado para este martes desde un atolón en las Islas Marshall, a bordo de un cohete Pegasus lanzado desde una plataforma aérea.
Actividad solar, pérdida de altitud y la urgencia del rescate
El Observatorio Swift, diseñado para escanear el cosmos desde su lanzamiento en 2004, ha visto incrementada su tasa de descenso debido a la reciente e intensa actividad solar. El incremento de llamaradas solares calienta la atmósfera superior y aumenta la resistencia orbital, un fenómeno que también mantiene en riesgo al Telescopio Espacial Hubble. Para ralentizar la caída de Swift, las autoridades científicas apagaron todos sus instrumentos de investigación desde febrero pasado, comprando tiempo extra de cara al límite crítico operativo estimado para octubre.
Las especificaciones logísticas y técnicas de la maniobra de salvamento espacial incluyen:
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Punto de no retorno: El telescopio de rayos gamma, con un peso de 1.6 toneladas, debe mantenerse por encima de los 360 kilómetros actuales y no descender de los 300 kilómetros para que el acoplamiento sea viable.
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El robot de rescate: La nave autónoma, denominada Link, posee dimensiones similares a las de un refrigerador de cocina y cuenta con tres brazos articulados de un metro de alcance. Cada extremidad dispone de pinzas de agarre dobles con un diseño similar a las manos de una minifigura de Lego.
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Tiempos de ejecución: Link tardará un mes en interceptar y capturar al Swift en el espacio, requiriendo un par de meses adicionales para empujar el observatorio desde su posición actual hasta la órbita de seguridad proyectada a 600 kilómetros de altura.
El director general de Katalyst Space, Ghonhee Lee, destacó que esta representa la primera ocasión en que una corporación estadounidense intenta una misión de servicio de esta naturaleza, un hito tecnológico que solo China ha conseguido previamente al enviar un satélite a una órbita cementerio hace cuatro años. Si el procedimiento concluye con éxito, se prevé que el Swift recupere su operatividad científica total en el mes de septiembre.
Importancia astronómica y proyecciones del mercado de servicios orbitales
La jefa de misiones científicas de la NASA, Nicky Fox, puntualizó que el esfuerzo presupuestario y técnico se justifica debido a que la agencia carece de los recursos económicos necesarios para construir un sustituto. Swift destaca por su capacidad de giro rápido para capturar eventos astronómicos transitorios en tiempo real, tales como estallidos de rayos gamma y supernovas. En combinación con los datos del Telescopio Espacial Webb y el próximo lanzamiento del Telescopio Espacial Roman, el observatorio recuperado funcionará como el “primer informante” ante eventos cósmicos de gran escala.
Por su parte, el director de astrofísica de la NASA, Shawn Domagal-Goldman, reconoció la alta complejidad de la misión, dado que la estructura de Swift nunca fue diseñada para recibir mantenimiento ni manipulación externa en órbita. Sin embargo, Katalyst Space Technologies proyecta esta operación como el punto de partida de una nueva industria de reparaciones espaciales. La firma planea lanzar el próximo año un robot de segunda generación capaz de operar a alturas geoestacionarias de hasta 35,800 kilómetros para reabastecer combustible y reparar satélites comerciales, abriendo la puerta para que en 2028 se ejecute una misión similar destinada a extender la vida útil del Telescopio Espacial Hubble.