La ONU admite que se rebasará el límite de calentamiento de 1.5 °C y plantea una estrategia de reducción posterior

septiembre 2, 2026

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó un informe en el que reconoce formalmente que la temperatura global rebasará el límite de 1.5 grados Celsius establecido en el Acuerdo de París de 2015. El organismo internacional advirtió que las emisiones derivadas de la quema de combustibles fósiles harán inevitable superar dicho umbral en los próximos años, por lo que la comunidad internacional deberá prepararse para gestionar una etapa de sobrepaso o “rebasamiento” térmico antes de intentar enfriar el planeta.

De acuerdo con el documento presentado por la agencia de las Naciones Unidas, la meta más optimista contempla que la temperatura global alcance un pico de 1.8 °C a mediados de siglo si las naciones aplican planes de descarbonización rigurosos. Sin embargo, el informe señala que las políticas públicas actuales de los gobiernos conducirían a un incremento de 2.6 °C para finales de siglo, lo que incrementará los eventos meteorológicos extremos, la pérdida de biodiversidad y el estrés hídrico a nivel global durante varias décadas.

La Directora Ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, precisó que mantener la meta de los 1.5 grados sigue siendo el objetivo central de la agenda climática internacional, pero subrayó la necesidad de cambiar el enfoque operativo para abordarlo de manera descendente tras alcanzar el punto máximo de calentamiento. La estrategia propuesta implica acelerar la transición hacia energías limpias y desarrollar tecnologías de captura de carbono para revertir la tendencia térmica progresivamente hacia el año 2100.

Diversos científicos del clima enfatizaron que rebasar el umbral no representa un punto sin retorno definitivo, sino un escenario que exige limitar al máximo la magnitud del incremento y la duración del periodo de sobrepaso. Especialistas internacionales remarcaron la urgencia de reducir emisiones de forma inmediata para evitar un agravamiento de los daños en ecosistemas vulnerables como los glaciares y las zonas arrecifales.

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