Ciudad de México, 24 de junio.- El Estadio Ciudad de México se vistió de fiesta y el Tri cumplió con una actuación redonda. México derrotó 3-0 a República Checa para cerrar la fase de grupos con paso perfecto: 9 puntos de 9 posibles. Una marca inédita para el combinado nacional en Mundiales.
La fiesta en las gradas.
Antes del silbatazo inicial, el inmueble ya era un mosaico verde, blanco y rojo. Aficionados de todas las edades pintaron las tribunas con banderas, cánticos y porras que no cesaron un solo minuto. El público le puso el picante al Mundial: bailó, gritó y empujó al equipo hasta el último aliento. La conexión entre grada y cancha fue clave.
Primer tiempo de estudio.
El partido arrancó parejo. México y Chequia apostaron por la pierna fuerte y el control del mediocampo. Los europeos buscaron posesión, pero el Tri respondió con intensidad y orden táctico. Las llegadas fueron escasas y la mejor actuación de la primera mitad vino de la grada. Partido cerrado, sin fisuras defensivas, a la espera del golpe que rompiera el cero.

México acelera y sentencia.
La parte complementaria cambió el guion. México salió con otra actitud, tomó el control del balón y empezó a someter a la defensa checa.
Al minuto 55 llegó el desahogo: Mateo Chávez rompió líneas por izquierda, recortó hacia dentro y firmó una definición excelsa para el 1-0. El estadio explotó.
El segundo cayó al 61’. Julián Quiñones estuvo más vivo que nadie en el área chica, cazó un rebote tras un disparo y empujó el 2-0. Con el marcador a favor, el Tri manejó los tiempos, cerró espacios y le quitó la pelota a Chequia.
La cereza del pastel la puso al 94’ Álvaro “Maguito” Fidalgo. El español más mexicano sacó un derechazo colocado que se metió en el ángulo de la portería rival para el 3-0 definitivo. Golazo para sellar la goleada.
Paco Memo entró al partido e hizo historia, su sexto mundial. Gracias Paco.
9 de 9 e historia pura.
Con este triunfo, México suma 9 puntos en el grupo y firma por primera vez en su historia un pleno de victorias en fase de grupos. Dominio de principio a fin: solidez defensiva, control del medio campo y contundencia arriba.
Chequia se despide del Mundial, mientras el Tri avanza con la moral por las nubes y la confianza intacta. México no solo ganó el partido: ganó el respeto. La maquinaria verde ya piensa en octavos, con la convicción de que este equipo puede soñar en grande.
¡Viva México, viva el Tri!