El Real Madrid comenzó su camino en la Champions League 2026/27 con una victoria que dejó sensaciones encontradas.
El conjunto merengue derrotó 2-1 al Inter de Milán en el Santiago Bernabéu, en un encuentro que parecía encaminado a una noche tranquila para los locales, pero terminó convertido en un auténtico sufrimiento durante los minutos finales.
El equipo dirigido por José Mourinho golpeó en los primeros compases y aprovechó dos errores importantes del conjunto italiano. Kylian Mbappé abrió el marcador después de una jugada en la que Brahim Díaz tuvo una participación determinante, mientras que Federico Valverde apareció poco después para aumentar la ventaja madridista.

Con el 2-0, el Madrid tuvo oportunidades suficientes para sentenciar definitivamente el encuentro. Jude Bellingham, Mbappé, Brahim Díaz y Vinícius Júnior dispusieron de ocasiones claras para ampliar la diferencia, pero increíblemente no lograron convertirlas. La falta de contundencia terminó dándole vida a un Inter que nunca renunció al partido.
Y eso que el cuadro español tuvo espacios para liquidar el compromiso. Cada llegada merengue parecía anunciar el tercero, pero el balón se negó a entrar. El Madrid perdonó una y otra vez, y en una noche de Champions, dejar con vida a un rival de la jerarquía del Inter podía convertirse en un grave problema.
El conjunto italiano encontró su recompensa al minuto 77. Carlos Augusto apareció para recortar distancias después de una acción en la que Lautaro Martínez participó en la construcción de la jugada. El 2-1 cambió completamente el escenario y convirtió el cierre en un auténtico ejercicio de resistencia para el equipo blanco.

Los últimos minutos fueron de máxima tensión. El Inter buscó el empate y el Madrid tuvo que defender con intensidad una ventaja que pudo haber sido mucho más amplia si hubiera aprovechado sus oportunidades.
Finalmente, el silbatazo decretó el 2-1. El Real Madrid consiguió tres puntos valiosos en su estreno europeo, pero también recibió una advertencia: en la Champions, las ocasiones que se perdonan pueden terminar cobrando factura.
El Madrid ganó, sí, pero sufrió más de lo necesario. La victoria es un buen comienzo; la contundencia, en cambio, queda como una asignatura pendiente.