Hollywood está de luto. Tim Curry, uno de los actores británicos más reconocibles y versátiles de las últimas décadas, murió a los 80 años, en su casa de Los Ángeles, según reportes publicados este miércoles 26 de agosto de 2026. Su partida deja un enorme vacío en el cine, la televisión y el teatro, pero también el recuerdo de una carrera construida a base de personajes imposibles de olvidar.
Curry nació el 19 de abril de 1946 y comenzó su trayectoria artística en los escenarios británicos. Su gran salto llegó en 1975 con The Rocky Horror Picture Show, donde interpretó al doctor Frank-N-Furter. Aquella actuación, extravagante y magnética, convirtió al actor en una figura de culto y demostró desde el principio que Curry tenía una capacidad extraordinaria para transformar cada personaje en algo completamente suyo.
Pero si hubo un papel que quedó grabado en la memoria de varias generaciones, fue Pennywise, el aterrador payaso de la miniserie It, adaptación de la novela de Stephen King estrenada en 1990. Curry consiguió que el personaje pasara de las páginas a la pantalla con una presencia inquietante, combinando una apariencia aparentemente infantil con una interpretación capaz de mantener al público en tensión. Su Pennywise se convirtió en una referencia del género y, décadas después, continúa siendo una de las versiones más recordadas del personaje.

Su filmografía fue mucho más amplia. Participó en producciones como Clue, Legend, Annie, Home Alone 2, The Hunt for Red October, Congo y Muppet Treasure Island. También prestó su inconfundible voz a numerosos personajes de animación y televisión, demostrando que su talento no dependía únicamente de aparecer frente a las cámaras.
En el teatro también dejó una huella profunda. Su trabajo en Broadway, incluido su papel del rey Arturo en Spamalot, le valió reconocimiento y nominaciones a importantes premios. Curry podía pasar del terror a la comedia, del drama al musical y de la pantalla al escenario con una naturalidad poco común.
En 2012 sufrió un accidente cerebrovascular que afectó seriamente su movilidad y redujo sus apariciones en pantalla. Sin embargo, nunca dejó completamente el mundo artístico: continuó realizando trabajos de voz y mantuvo contacto con sus seguidores. En 2025 publicó sus memorias, Vagabond, donde compartió parte de su historia y de su proceso de recuperación.

Hoy, el mundo del espectáculo despide a un intérprete irrepetible. Tim Curry no necesitó interpretar siempre a héroes para convertirse en una leyenda; muchas veces fueron sus villanos, personajes excéntricos y figuras oscuras los que demostraron la inmensidad de su talento.
Se va el hombre, pero permanecen sus personajes: Frank-N-Furter, Pennywise, Wadsworth y tantos otros que forman parte de la memoria colectiva. Tim Curry convirtió cada aparición en un acontecimiento y dejó una marca que el tiempo difícilmente podrá borrar.
Descanse en paz, maestro.