Científicos prevén un posible récord de temperaturas globales para el cierre del año ante la llegada del fenómeno de El Niño

agosto 4, 2026

LOS ÁNGELES, ESTADOS UNIDOS — A pesar del registro de incendios forestales y olas de calor extremas en diversas regiones de Norteamérica, Europa y Asia, el año 2026 se posiciona de manera preliminar como el tercero más caluroso en los registros históricos modernos, ubicándose por detrás de 2024 y 2025. Sin embargo, un análisis técnico realizado por científicos climáticos advierte que el calentamiento acelerado originado por actividades humanas, aunado al desarrollo proyectado de un fenómeno de El Niño de alta intensidad, incrementa la probabilidad de que el presente año alcance o supere las marcas máximas de temperatura media global para finales de su ciclo.

Especialistas de la organización Berkeley Earth y del centro de investigación Climate Central señalaron que las temperaturas en la superficie del océano han registrado máximos históricos de manera constante, acumulando un desfase temporal antes de manifestarse plenamente en la atmósfera terrestre. De acuerdo con las proyecciones del servicio climático Copernicus de la Unión Europea y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), más del 80 por ciento de la superficie marina mundial registra olas de calor, lo que elevará los porcentajes de probabilidad de récord global conforme concluyan las mediciones del periodo veraniego.

Los investigadores enfatizaron que los eventos meteorológicos de los meses recientes se deben fundamentalmente a la acumulación de gases de efecto invernadero derivados de la quema de combustibles fósiles y a la reducción de partículas contaminantes que anteriormente ejercían un efecto de enfriamiento parcial. Precisaron que los efectos térmicos de El Niño no han alcanzado su punto máximo, por lo que la liberación del calor acumulado en el Pacífico ecuatorial intensificará las condiciones atmosféricas durante la segunda mitad del año y mantendrá la tendencia al alza durante el año subsiguiente.

La frecuencia e intensidad de las olas de calor en latitudes medias ha generado afectaciones en la salud pública y productividad laboral de poblaciones en Europa y América, registrándose temperaturas nocturnas elevadas y periodos de sequía prolongados. Expertos de la Universidad de Princeton indicaron que la concurrencia de estos fenómenos consolida los escenarios previstos sobre los impactos del cambio climático, manifestando la necesidad de monitorear la evolución de las variables climáticas globales en los próximos meses.

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