Arturo Águila
La crisis institucional que rodea a la FIFA continúa escalando. Luego del rechazo expresado por la UEFA a la propuesta de Gianni Infantino para privatizar parcialmente la Copa del Mundo mediante la creación de FIFA Forward Enterprise y la venta de acciones a inversionistas privados, ahora fue la CONCACAF la que emitió un contundente pronunciamiento cuestionando el proceso con el que se presentó el proyecto.
A través de un comunicado oficial, el organismo rector del futbol en Norteamérica, Centroamérica y el Caribe dejó claro que nunca fue consultado antes de que la iniciativa se hiciera pública. La Confederación aseguró que conoció la propuesta únicamente a través de reportes de los medios de comunicación y, posteriormente, por un comunicado de prensa emitido por la propia FIFA.

“Estamos profundamente preocupados por la falta de debido proceso”, señala el documento, dejando en evidencia el malestar existente entre las confederaciones afiliadas al máximo organismo del futbol mundial.
La CONCACAF también manifestó su decepción por la manera en que se manejó el anuncio, al considerar que un proyecto de tal magnitud debió discutirse previamente con los organismos de gobierno y con todas las partes involucradas antes de hacerse público.
En el comunicado, la Confederación recordó que tanto la FIFA como las seis confederaciones continentales y las asociaciones nacionales tienen la responsabilidad de actuar siempre en beneficio del futbol, bajo principios de buena gobernanza, procesos sólidos y una administración enfocada en el largo plazo.
Sin atacar directamente a Gianni Infantino, el mensaje representa uno de los posicionamientos más firmes que ha realizado la CONCACAF en los últimos años frente a una decisión tomada por la FIFA.
Además, coincide con el creciente descontento mostrado por la UEFA, que incluso analiza medidas más severas, como un eventual boicot al Mundial de 2030 si la iniciativa sigue adelante.
La postura de la CONCACAF refleja que la polémica ya no es exclusiva del futbol europeo.
La preocupación comienza a extenderse entre distintas regiones del mundo, donde existe el temor de que la entrada de capital privado transforme la esencia de la Copa del Mundo y priorice intereses comerciales sobre los deportivos.
Por ahora, la FIFA no ha dado señales de modificar su postura. Sin embargo, la presión de las confederaciones aumenta y el debate sobre el futuro del torneo más importante del planeta apenas comienza. El desenlace de este conflicto podría marcar un antes y un después en la gobernanza del futbol mundial.