De: Arturo Águila
A prácticamente una semana del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, autoridades sanitarias y de los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá, evalúan riesgos, protocolos y posibles escenarios.
La preocupación no es menor ante el número de contingentes que participarán en la justa mundialista que, por primera vez, cuenta con 48 selecciones y 16 ciudades repartidas en los tres países anfitriones.
Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud monitorea un brote activo de ébola en Guinea y República Democrática del Congo. Aunque no hay casos confirmados en Norteamérica, el precedente de la Copa Africana de Naciones 2015 y la pandemia de COVID-19, pusieron en la agenda cómo un virus de alta letalidad podría impactar el evento deportivo más visto del planeta.
Se sabe que el ébola tiene una tasa de letalidad de entre el 25 y 90 por ciento y que se transmite por contacto directo con fluidos corporales. Un Mundial implica más de 5 millones de asistentes esperados, 104 partidos y desplazamientos masivos entre aeropuertos. El riesgo no es la transmisión aérea, sino casos importados que deriven en cadenas de contagio locales durante los 39 días de competencia y en los partidos disputados.

La FIFA confirmó que trabaja con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos, con la Secretaría de Salud en México y la Agencia de Salud Pública de Canadá en un protocolo unificado. Algunas medidas son:
* Controles en aeropuertos, cuestionarios de viaje y escaneo de temperatura para pasajeros provenientes de países con transmisión activa.
* Unidades de aislamiento como hospitales designados en cada ciudad sede, con capacidad para manejar fiebres hemorrágicas.
* Linea directa entre estadios, hoteles de selecciones y autoridades sanitarias para rastreo de contactos en menos de 24 horas.
* La FIFA exige a las 48 federaciones un seguro médico que cubra evacuación por enfermedades infecciosas.
A diferencia del COVID-19, el ébola no obligaría a cerrar estadios pero, un caso confirmado en una delegación, podría aislar a todo un plantel. Por otro lado, países con brotes activos podrían enfrentar restricciones de visa.
Epidemiólogos señalan que el riesgo de un brote masivo es bajo. El último caso en Estados Unidos fue en 2014 y no generó transmisión secundaria. La clave será la vigilancia en puntos de entrada durante mayo y junio.
El próximo 10 de junio, la OMS actualizará su evaluación de riesgo.
Por ahora el mensaje de los organizadores es de calma con preparación. Entonces estamos en el entendido de que el Mundial 2026 se llevará a cabo con todos los cuidados que se pueden tener. La afición ya está lista y espera disfrutar de la intensidad futbolística y del ambiente que se vive cada cuatro años.