Los damnificados por las recientes inundaciones en Nepal enfrentan desabasto de medicamentos especializados y falta de efectivo en los campamentos de emergencia, mientras que en localidades como Bidur, en el distrito de Nuwakot, la población utiliza tirolesas improvisadas para cruzar el río Trishuli tras la destrucción de puentes e infraestructura vial.
De acuerdo con datos de la agencia de gestión de desastres nepalí, las inundaciones provocadas por el colapso de un glaciar han dejado un saldo de al menos mil 252 personas fallecidas y más de 4 mil 200 desaparecidas. A su vez, del lado de la frontera con la región autónoma del Tíbet, autoridades de China reportaron 21 víctimas mortales y 541 personas sin localizar. En territorio nepalí, casi 4 mil desplazados permanecen alojados en 34 centros de acopio y refugios temporales instalados para la atención de la emergencia.
Ante las afectaciones en las vías de comunicación, habitantes de las comunidades ribereñas han tenido que recurrir a la venta de insumos alimentarios recibidos en las entregas de ayuda para financiar fármacos de tratamiento especializado que no forman parte del cuadro básico disponible en los centros de salud de los refugios. En tanto, elementos del ejército nepalí auxilian en el traslado de ciudadanos a través de cablecarriles y tirolesas para mantener la conectividad entre los poblados aislados.
En el ámbito de las labores de rescate, los equipos de emergencia focalizan sus tareas en la búsqueda de aproximadamente 900 operarios atrapados en los túneles de diversos proyectos hidroeléctricos de la región, entre ellos la central Trishuli-3A. Las brigadas internacionales integradas por personal especialista de India, China y Estados Unidos avanzan en la remoción manual de escombros y detonaciones de rocas para habilitar el paso de maquinaria pesada hacia los puntos de confinamiento.